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Feriado largo: 7 emociones que hacen únicos los viajes

Un viaje es un cambio físico de lugar que viene acompañado de emociones que lo convierten en una experiencia imborrable. 

Un viaje no inicia cuando abordamos el avión o el bus, sino en el momento que decidimos hacerlo. Tampoco implica únicamente un movimiento físico de un lugar a otro, también es una suma de emociones que experimentamos a cada minuto.

¿Has soñado despierto con tus vacaciones? ¿Pensaste que tenías todo planificado y finalmente el destino termina rebasando tus expectativas? ¿Terminaste adolorido después de caminar todo el día? Estas son algunas de las cosas que sentimos al viajar.

1. Emoción cuando los planeamos. Investigar en internet todas las cosas que podemos hacer en el lugar que visitaremos es como ya estar viajando. Es un proceso emocionante que te hace pensar pues debes cuadrar presupuesto, priorizar entre todas las alternativas, etc.

2. Ansiedad cuando hacemos las maletas. El proceso de empacar puede ser estresante: acomodar todo en la maleta, cuidar que no se exceda de peso, volver a verificar que hemos tenemos lo necesario, cambiar de opinión y desarmar todo.

3. Alegría cuando estamos a punto de abordar. Ya en el asiento del avión o bus, no hay marcha atrás. Por fin, después de meses de planear todo y organizarlo, iniciamos el viaje que tanto esperamos.

4. Sorpresa al descubrir todo lo que hay por ver. No es hasta que llegamos a nuestro destino que nos damos cuenta que había mucho más por hacer que lo que nos decía internet. Llegó el momento de decidir: ceñirse al itinerario establecido o tomar el riesgo e improvisar.

5. Agotamiento cada noche. ¿De qué sirve recorrer tantos kilómetros si no vas a aprovechar cada minuto de tu viaje? Despierta temprano y vuelve tarde al hotel, esa es la consigna. Porque no hay mejor manera de conocer un lugar que caminando.

6. Paz al lado de la naturaleza. Si has elegido un destino para conectarte con la naturaleza, detente un momento. Siéntate en el campo o frente al mar a respirar aire fresco, a disfrutar de las montañas o la playa, a escuchar las aves o el agua del río, a dejarte cautivar antes de volver a la selva de concreto.

7. Tristeza cuando nos toca regresar. Lamentablemente todo tiene un final, tarde o temprano deberás volver a casa. Lo importante es que no permitas que un viaje pase sin dejar una huella en tu vida: por más largo o corto que sea debes aprovecharlo al máximo.

Y volvemos a la emoción al empezar a pensar en nuestra siguiente aventura, como un círculo que esperamos nunca termine. ¿Con cuántas de estas emociones te sentiste identificado?

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