Redacción EC

Lo primero que hay que saber es que no tienen que ver con aplicaciones de citas como Tinder. Lo que estas apps ofrecen, simplemente, es compañía durantes tus . Las experiencias pueden ser variadas: desde ir con alguien en crucero o simplemente pasear una tarde por la ciudad que visites. En tiempos de redes sociales, además, muchos lo ven como una manera de presumir a sus nuevas amistades en o .

Una de las aplicaciones más conocidas que ofrecen dicho servicio es Rentafriend. Opera en España, Estados Unidos, Chile, México, Brasil, entre otros países. Cuando la descargues tendrás la posibilidad de tener un nuevo mejor amigo, pagando entre 10 y 50 euros la hora.

La aplicación BlaBlaFriend, por su parte, deja en claro que “no es un sitio web de citas, ni una agencia de acompañantes”. Se promociona así: “alquile un amigo para asistir a un evento social, acompañarte a una boda o ir a una fiesta. Contrata un amigo para que te muestre una nueva ciudad, te enseñe una nueva habilidad/afición, o simplemente alguien para hacerte compañía”. El costo es de cinco euros la hora.

De otro lado, la web Family Romance ofrece alquilar una familia completa. Puede sonar utópico, pero hay gente que paga a actores para que se hagan pasar como un pariente tuyo. Y no solo eso. Tienes, además, la posibilidad, de que se hagan pasar como grandes amigos tuyos en Instagram. El precio por este servicio es de 60 euros por dos horas de sesión de fotos. Si quieres que acompañen a un evento público, el costo sube a 250 euros.

Ameego es otra aplicación muy utilizada. Conocida como el "Uber de los amigos", resulta ideal para salir una noche de fiesta en cualquier ciudad en la que te encuentres. “Con Uber se puede alquilar un coche; con Airbnb, una casa y con Ameego, una persona para que sea un acompañante en el viaje que se decida realizar", sostiene Clay Kohut, creador de la app.

Por si fuera poco, páginas web como Cuddle up to me o People Walke ofrecen alquilar personas para que te den un consejo paternal, dar un paseo para charlar un rato o un abrazo. Los límites de esta tendencia, al parecer, son insospechados.