Una cena romántica, una caja de bombones entregada a la damisela amada o hasta un coctel o piqueo afrodisíaco para calentar motores. Estas costumbres gastronómicas para celebrar el Día de San Valentín son tan usuales como difundidas. Sin embargo, existen en el planeta algunas tradiciones culinarias mucho menos comunes. Conócelas aquí.

BOMBONES PARA ÉL En Japón son las mujeres las que le entregan chocolates a los hombres. Estos son dados al ser amado, pero también pueden representar aprecio, cortesía o ser obsequiados simplemente para seguir la etiqueta social. Según reporta el portal de ABC News, la costumbre se inició en los años cincuenta por la empresa Marys chocolate.

Según ABC, la obligación social provoca que esta fecha se registren la mitad de las ventas anuales en chocolates.

Esta costumbre, sin embargo, no es barata. Según una encuesta, las mujeres gastan un promedio de US$35 en su ser amado y más de US$100 en los dulces que tienen que obsequiar para seguir la etiqueta.

FIDEOS PARA LOS SOLITARIOS Como sucede en Japón, en Corea del Sur son las mujeres quienes obsequian bombones a los hombres. Sin embargo, a esta costumbre se le suma otra bastante peculiar y que tiene como protagonistas a los corazones solitarios.

Aquellos que no reciben presentes amorosos celebran el llamado Día negro, según informa la agencia de noticias Reuters. Esta tradición informal consiste en ir a comer, generalmente junto a otros solteros, unos fideos en una salsa oscura llamados jajangmyeon, celebrando (o lamentándose por) la soltería.

Esta costumbre recibiría su nombre al oponerse al Día blanco, el cual se celebra el 14 de marzo en Corea del Sur, Japón y otros países asiáticos. En esa festividad son los hombres los que regalan golosinas (no chocolates) a las mujeres.

HUEVOS PARA VER AL HOMBRE DE TU VIDA En el Reino Unido se ponían en práctica una serie de tradiciones. Algunas de ellas aún se llevan a cabo en ciertas regiones.

Por ejemplo, en la víspera del Día de San Valentín y antes de ir a dormir, las mujeres solteras solían comer huevos a los que se les agregaba sal y se les sacaban las yemas, según cuenta el portal Oddee. Además, ensartaban en sus almohadas tres hojas de laurel. Pensaban que así soñarían con el hombre de sus vidas.