Manuel Contreras

Coordinador Web de Revistas

manuel.contreras@comercio.com.pe

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Presente en casi toda América, se le conoce en otros países con los nombres de jote, zopilote, chulo, entre otros. Negro de las patas a la cabeza, con ligeras manchas blancas hacia el final de las alas, el gallinazo de cabeza negra mide en promedio 65 cm. de altura. Destaca de su apariencia la cabeza desprovista de plumas, que muestra su piel negra y arrugada, así como su cola corta y redondeada.
Negro por donde se le mire

Presente en casi toda América, se le conoce en otros países con los nombres de jote, zopilote, chulo, entre otros. Negro de las patas a la cabeza, con ligeras manchas blancas hacia el final de las alas, el gallinazo de cabeza negra mide en promedio 65 cm. de altura. Destaca de su apariencia la cabeza desprovista de plumas, que muestra su piel negra y arrugada, así como su cola corta y redondeada.

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Es carroñero, pero también se alimenta de desperdicios orgánicos. Por lo que suele frecuentar los basurales en busca de animales muertos y alimentos en descomposición. De esta forma, es aliado en la reducción de estos residuos en la ciudad.
Los más limpios del basural

Es carroñero, pero también se alimenta de desperdicios orgánicos. Por lo que suele frecuentar los basurales en busca de animales muertos y alimentos en descomposición. De esta forma, es aliado en la reducción de estos residuos en la ciudad.

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Al contrario de lo que muchos piensan, se trata de un ave que valora la limpieza. Para saciar su sed buscan agua limpia, al igual que para acicalarse, y se toman su tiempo en dejar su plumaje en buenas condiciones para el vuelo. Por eso es común verlas en piletas y fuentes.
La hora del baño

Al contrario de lo que muchos piensan, se trata de un ave que valora la limpieza. Para saciar su sed buscan agua limpia, al igual que para acicalarse, y se toman su tiempo en dejar su plumaje en buenas condiciones para el vuelo. Por eso es común verlas en piletas y fuentes.

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Suelen volar acompañados y por lo general son pacíficos, ya que no tienen enemigos naturales. De pichones son juguetones, asegura la jefa del Departamento de Ornitología de la UNMSM, Letty Salinas, además de muy observadores y memoriosos, cualidad que les permite guiarse y retornar a los lugares donde crecieron o vivieron.
Amigo gallinazo

Suelen volar acompañados y por lo general son pacíficos, ya que no tienen enemigos naturales. De pichones son juguetones, asegura la jefa del Departamento de Ornitología de la UNMSM, Letty Salinas, además de muy observadores y memoriosos, cualidad que les permite guiarse y retornar a los lugares donde crecieron o vivieron.

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En el amor, son fieles; como padres, modelos a seguir. El gallinazo macho llenará de regalos y atenciones a la hembra para ganarse su corazón; si ella accede al cortejo, permanecerán juntos para toda la vida, señalan los especialistas de la UNMSM. A sus pichones los cuidan por alrededor de seis meses y comparten las tareas que exige una adecuada alimentación para sus pequeños.
Fieles y buenos padres

En el amor, son fieles; como padres, modelos a seguir. El gallinazo macho llenará de regalos y atenciones a la hembra para ganarse su corazón; si ella accede al cortejo, permanecerán juntos para toda la vida, señalan los especialistas de la UNMSM. A sus pichones los cuidan por alrededor de seis meses y comparten las tareas que exige una adecuada alimentación para sus pequeños.

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El historiador Jorge Lossio cuenta en su libro “Acequias y gallinazos” que en el siglo XIX la negra ave era vista por los limeños y las autoridades como un “mal necesario”, ya que facilitaba la eliminación de animales muertos que eran abandonados en las calles. Su numerosa población, señala el autor, era indicador de las condiciones ambientales e higiénicas de la época.
Imaginario limeño

El historiador Jorge Lossio cuenta en su libro “Acequias y gallinazos” que en el siglo XIX la negra ave era vista por los limeños y las autoridades como un “mal necesario”, ya que facilitaba la eliminación de animales muertos que eran abandonados en las calles. Su numerosa población, señala el autor, era indicador de las condiciones ambientales e higiénicas de la época.

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En la literatura, “Los gallinazos sin plumas” de Julio Ramón Ribeyro, así como el cuento para niños “El señor gallinazo vuelve a Lima” de Sebastián Salazar Bondy son dos muestras de su permanente presencia en el paisaje limeño. De igual forma que, desde las artes plásticas, lo hiciera la escultora Cristina Planas con su obra “San Francisco de Lima y su gallinazo” que por mucho tiempo estuvo ubicada en el techo de la Gran Biblioteca Pública de Lima.
En la letras y artes plásticas

En la literatura, “Los gallinazos sin plumas” de Julio Ramón Ribeyro, así como el cuento para niños “El señor gallinazo vuelve a Lima” de Sebastián Salazar Bondy son dos muestras de su permanente presencia en el paisaje limeño. De igual forma que, desde las artes plásticas, lo hiciera la escultora Cristina Planas con su obra “San Francisco de Lima y su gallinazo” que por mucho tiempo estuvo ubicada en el techo de la Gran Biblioteca Pública de Lima.

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- Las aves más comunes de Lima y alrededores (1998) - Óscar Gonzales, Editorial Santillana </br>
- Acequias y gallinazos: salud ambiental en Lima del siglo XIX (2003) - Jorge Lossio, IEP Ediciones </br>
- <a href="https://elcomercio.pe/lima/sucesos/apariencias-enganosas-en-defensa-de-los-gallinazos-de-lima-fotos-perfil-noticia/" target=_blank>En defensa de los gallinazos de Lima: los mitos detrás de esta incomprendida ave</a> (18/02/2020) - María del Carmen Yrigoyen, El Comercio </br>
- Corbidi
Fuentes:

- Las aves más comunes de Lima y alrededores (1998) - Óscar Gonzales, Editorial Santillana
- Acequias y gallinazos: salud ambiental en Lima del siglo XIX (2003) - Jorge Lossio, IEP Ediciones
- En defensa de los gallinazos de Lima: los mitos detrás de esta incomprendida ave (18/02/2020) - María del Carmen Yrigoyen, El Comercio
- Corbidi

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