Redacción EC

Por Ximena Arrieta

A tres kilómetros y medio de la playa de El Ñuro en Piura, se alza una plataforma petrolera con 70 metros de profundidad. Al principio, la veía como una mancha oxidada que estropeaba la vista del horizonte. Tuve que sumergirme debajo para descubrir un mundo diferente: una estructura conquistada por la naturaleza y convertida en un arrecife artificial, hábitat idóneo para cientos de peces que transformaron la idea que tenía sobrela plataforma.

El norte del Perú  es un lugar único para practicar el buceo. “Aquí tenemos la mezcla de la corriente de Humboldt, agua fría, y la corriente ecuatorial o El Niño que es agua cálida. Como tienes la mezcla de las dos corrientes, tienes la mezcla de dos mundos: los peces tropicales de muchos colores y los peces oceánicos grises”, explica Maurice Epstein, instructor PADI de la , en Máncora.

Soy amante del mar desde que tengo uso de razón, pero hace unos seis años comencé a interesarme por el buceo. Motivada por mi novio y sus experiencias submarinas, decidí certificarme como buceadora PADI Open Water. Esta licencia internacional permite, luego de pasar una serie de evaluaciones, realizar inmersiones de hasta 18 metros de profundidad en cualquier parte del mundo.

“Durante el curso aprendes cómo funciona el equipo de buceo, para qué sirve cada parte del equipo, el sistema de compañeros, cómo comunicarte bajo el agua y a estar en control”, comenta Epstein. Spondylus, inaugurada en el 2011, fue la primera escuela en el Perú certificada por PADI, la organización de buceo recreativo más grande del mundo.

Luego de una sesión preparatoria en la piscina y cinco clases teóricas, estaba lista para hacer mi primera inmersión en el mar. Ya a los pies de la enorme plataforma y mientras iniciaba el descenso, una emoción se apoderó de mí. Puedes ver decenas de videos de vida marina y buzos, pero dar tu primer respiro bajo el agua es una experiencia inolvidable. A solo cinco metros, peces loro, mariposas, blennys, viejas y damiselas nos daban la bienvenida a su hábitat.

Bucear no es solo una experiencia recreativa, también puede ser una motivación para cambiar tu percepción sobre el universo submarino. “Todos los peruanos conocemos muy bien lo que vemos en nuestros platos de comida, pero nadie sabe realmente de dónde vinieron esos peces, cómo viven o qué hacen. Si tú puedes llegar a ver ese mundo, vas a cambiar tu forma de pensar a favor de la naturaleza”, dice Maurice.

Si luego de leer esta nota, tienes ganas de acercarte más al mar, las playas del norte son un buen escenario para empezar. Aguas cálidas, hermosas especies y diversos escenarios para el buceo son algunos de los grandes atractivos que ofrecen. ¿Listo para tu primera inmersión?

 

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