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Cristina Benavides: "La felicidad es un trabajo personal e interior"

Una conversación con la actriz, cantante y conductora Cristina Benavides sobre el camino del talento, por qué uno tiene que invertir en su bienestar y la autenticidad como clave para la felicidad.

Llegaba del colegio, se metía en su cuarto, prendía la radio y cantaba. Lo hacía por horas y a diario. Laura Pausini, John Mayer, Savage Garden. "Siempre sentí la pasión, esa que te quema por dentro. Para mí, el canto es muy íntimo y me transporta hacia un estado de felicidad", cuenta Cristina. Por eso, este año sacó el proyecto musical del cajón: lanzará su primer single, como vocalista de la banda "Era Miscela", y se presentará en el concierto Epic Symphonic Rock el 8 de marzo.

Pero el talento de Cristina Benavides traspasa el canto. Su abuela materna veía las novelas a diario, ella la acompañaba e imitaba a cada uno de los personajes. Así conoció la actuación desde niña. Ya de adulta tuvo papeles en novelas como "Al fondo hay sitio" y "De vuelta al barrio" y en el teatro musical participó en "Amor sin Barreras", "El Chico de Oz" y "Chicago", entre otras obras. También fue bailarina de la Compañía del Ballet Municipal y, por estos días, conduce el programa "Balance" en el canal J. Los sueños se cumplen, y Cristina lo sabe.

Saliendo del colegio, fuiste parte de la Compañía del Ballet Municipal, ¿cómo así?
Jugué vóley hasta los 14 y decidí dejarlo. Entonces, mi mamá me sugirió que probara el ballet y me inscribió en la escuela de Lucy Telge. Tenía clases con niñas de seis, siete y ocho años y al inicio fue duro, pero me enamoré cuando las alumnas bailamos "Cascanueces" con el Ballet Municipal de Lima. Me encantó ver a las bailarinas profesionales con su tutú y su moño, escuchar la música clásica, y actuar de soldadito en más de 20 funciones. Sentí que el ballet tenía todo. Entrené duro para poder nivelarme y a los 17 me ofrecieron ser parte de la Compañía del Ballet Municipal. Fue como vivir un sueño.

¿Qué aprendiste como bailarina?
El ballet me sirvió para superarme y me dio el tiempo para trabajar en mí misma. No me refiero solo a nivel físico, porque transforma tu figura, también a nivel intelectual y emocional. Hay presión y el entrenamiento y el desgaste físico es muy fuerte. El ballet te enseña a tener el control de tu mente para continuar aun cuando estás completamente extenuada, empapada de sudor, agarrándote de las paredes y con la respiración acelerada. Además, te permite estar en contacto con tu cuerpo, escucharlo y entenderlo, porque es tu instrumento. El ballet vibra, es mágico y elegante, es belleza pura.

¿Tuviste miedo de no elegir una carrera convencional?
No, siempre había escuchado que tenía talento. Si tienes talento, ¿cómo no vas a desarrollarlo y disfrutarlo? No hacerlo, sería como traicionarte a ti misma. Tienes que dedicarte a tu talento, sea en la pintura o en las matemáticas. Además, mi familia me apoyó, me tuvo confianza y me dejó ser. Me sentía muy segura respecto al ballet y, cuando me lanzo a un proyecto, me lanzo con todo.

Pero dejaste el ballet a los 24 años, ¿por qué?
Me había sumergido en ese mundo, pero empecé a darme cuenta de que me estaba olvidando de mi sueño inicial: cantar y actuar. Tenía 21 años, audicioné para Preludio, la asociación cultural que dirige Denisse Dibós, y entré al curso, pero también fui parte de la obra "Amor sin Barreras". Lo hice de forma paralela al ballet, hasta que decidí dedicarme 100% al teatro musical. Ya llevo ocho años trabajando con ellos. Tomé clases particulares de canto y estudié actuación en Aranwa.

Desde diciembre estás a cargo de la conducción de "Balance" en canal J.
"Balance" sirve como un filtro que busca las diferentes opciones que tenemos en nuestro país para lograr el equilibrio, toca desde la salud mental al cuidado de la piel. Antes de empezar con las grabaciones del programa, mi tío falleció. Él vivía solo y lo encontré con mi mamá una semana después de su muerte. Eso me impactó y me generó una depresión postraumática. Era irónico que condujera un programa así en un momento de desequilibrio. Decidí ir al psicólogo, entendí lo que me estaba pasando y pude superarlo. Si no tienes la información necesaria, entras a un círculo del que puedes no salir. El programa cobró más sentido para mí y comprendí la importancia de acudir a un especialista. El balance verdadero no está en que todo te vaya excelente, sino en que, cuando te pasan cosas malas, puedas dar el paso hacia adelante y continuar.

¿Hablar de salud mental sigue siendo un tabú en la sociedad?
Lamentablemente sí y es realmente tonto. La salud mental afecta la forma cómo nos sentimos, cómo pensamos y cómo enfrentamos la vida. Es importantísimo tener ese bienestar emocional y psicológico, la sociedad piensa que deberíamos saber de forma innata cómo lograrlo y, si no, hemos fracasado, pero la salud mental es algo que se trabaja, se cultiva, se nutre.

¿Cómo logras tú el bienestar?
El bienestar es ese estado de equilibrio de tu cuerpo, mente, alma y energía. Así como trabajas arduamente tu cuerpo en el gimnasio, tienes que trabajar en ti. Tienes que ser tu mejor proyecto, invertir en tu bienestar. La felicidad es un trabajo personal e interior, la encuentras dentro de ti, nadie te la entregará. Descubrir qué te da bienestar es un proceso, un ensayo y error. A mí me lo da cantar, me lleva a un estado de paz y cada uno tiene que hacer esta búsqueda.

Si hablamos de tu cuerpo, ¿cómo ha sido tu relación con él con el paso del tiempo?
No te podría mentir y decirte que no me importa la belleza física, pero no hay que darle tanta importancia. Con los años te das cuenta de que la belleza más grande es la de la personalidad. Y no me refiero a ser extrovertido o sociable, sino a mantenerte fiel con quién eres, sin dañar a los demás. La belleza tiene que ver con la autenticidad, no con si tienes el rostro así o el cuerpo asá. Mientras más auténtica seas, mejor te vas a sentir en tu propia piel y serás más feliz.

Eres bailarina, actriz, cantante, conductora, ¿y feminista?
Sí, y con orgullo. No soy ajena a lo que sucede. El feminismo quiere un cambio y si no se alza la voz fuerte, ¿qué cambio habrá? Por eso, algunos piensan que somos agresivas, extremistas. Somos seres humanos, no somos perfectas, cometemos errores, pero hay que tener dos dedos de frente para darse cuenta cuál es el objetivo real del movimiento: la igualdad entre hombres y mujeres.

El feminismo también defiende la libertad de la mujer para decidir, ¿tú deseas ser madre?
Sí, quisiera tener uno o dos bebés con mi pareja. Quisiera vivir la experiencia de ser madre y tener mi propia familia. Sin embargo, pienso que es una decisión y cada mujer tiene el derecho de elegir y optar por lo que la hace feliz. Ser mamá es solo una de las miles de decisiones que una mujer puede tomar en su vida.

Este año cumples 30, ¿cómo te sientes en esta etapa de tu vida?
Hay mucho por qué estar agradecida. Estoy enamorada, mi mamá, mi papá y mi hermano están bien, me gusta mi profesión, superé la depresión por la muerte de mi tío y continúo mi trabajo interior por llegar a ser la persona que quiero ser. Quiero creer que hay algo más allá de la muerte, pero si no lo hubiera, eso no desmerece lo que estamos viviendo. Hay que ser conscientes del ahora, el pasado no puede controlarse y el futuro es incierto. Vivir realmente el presente es fundamental para disfrutar, sentirte más plena y tener el bienestar en tu vida. Y eso es lo que merecemos.

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