(Foto: Difusión)
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Celeste Pérez

Para Thalía Leyton, la educación siempre fue cosa seria. Desde pequeña, confiesa, tenía claro que debía sacar provecho a las oportunidades que le brindaban sus padres; eso sí, sin dejar de lado sus sueños y ambiciones. Al principio aspiraba a ser doctora, pero luego el panorama cambiaba completamente y su ilusión era convertirse en actriz. Con el tiempo, y teniendo como punto de quiebre su ingreso al COAR Piura, la y tecnología se posicionaron como punto de partida para su destino profesional. Hoy, con 19 años de edad, la joven natal de Paita sigue soñando en grande, esta vez materializando lo que se convertiría en una prueba de bajo costo para detectar la , en pro de aquellos que no pueden costear altos precios por su salud.

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“Elegí bioingeniería por mi gusto hacia la biología. Además, porque tenía un anhelo inherente sobre el desarrollo de tecnologías que permitieran mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Dentro de la universidad (UTEC), entendí que mi carrera era retadora, pero que valía la pena. A pesar de las complicaciones, siento que me estoy formando como una profesional capacitada, sobre todo crítica y sensible con el mundo real”, reflexiona Thalía, en diálogo con este diario.

Sobre sus objetivos, la joven hace hincapié sobre la importancia que cobran las investigaciones científicas en la solución de realidades de la sociedad y como mecanismo de mejora en la calidad de vida; factor que ha cobrado más relevancia en el marco de la pandemia, pero que siempre fue pilar importante para el desarrollo de la comunidad. “Además de realizarme como científica, me gustaría ayudar a que otras personas también lo sean, y puedan acceder a conocimientos a los que algunas veces es muy complicado por las brechas geográficas”, precisa.

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¿POR QUÉ ABORDAR LA DETECCIÓN DE LA HEPATITIS C?

Leyton comenta que el proyecto que hoy se encuentra impulsando nació como parte final de un proyecto de curso que presentó colaborativamente con otros compañeros, y que se eligió abordar la problemática de detección de la hepatitis C por la poca importancia que se le daba a la enfermedad infecciosa en el país.

“Este tema es importante por las impactantes cifras; ya que, América Latina es una de las regiones en las que la Hepatitis C es muy común. Si bien no se cuenta con data peruana actualizada, hasta el 2014, la prevalencia de infección fue de 1-2% en el país, sumando que no hay vacuna existente para esta enfermedad, debido a la variabilidad genética del virus. Por todo lo anterior, considero importante asegurar una detección temprana de la enfermedad, pues podría prevenir que los diagnósticos empeoren”, indica la científica en formación.

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De llegar a la fase final, el proyecto de Thalía Leyton tendría un impacto grande en la salud pública, pues el test se encontraría disponible realizarse sin necesidad de equipos tradicionales que suelen requerir personal capacitado y tardar mucho más tiempo en poder generar resultados. Al emplear únicamente un cambio de color, el test permite una interpretación que cualquier persona en cualquier parte del Perú podría realizar y saber si tiene una infección por Hepatitis C del tipo 1a.

“Asimismo, el tiempo de detección es menor a una prueba tradicional, y estoy estimando, basada en otros tests que emplean el mismo mecanismo, que el test pueda tener un costo de aproximadamente $1. Estas 2 principales ventajas son los aportes más cruciales que sumaría a la sociedad”, agrega.

MÁS NIÑAS EN LA CIENCIA

Sobre la presencia de mujeres en el rubro de la ciencia y tecnología, Thalía Leyton invita a más niñas a perseguir sus sueños a pesar de las complicaciones, de la poca representación o de los estereotipos. “Les diría que no tengan miedo. A mí, me fascinaba la idea de estudiar Bioingeniería por la parte biológica, pero estaba temerosa por la ingeniería, ya que sabía que necesitaba conocimientos en física, de los cuales carecía. Pero me aventuré”, defiende.

Acerca de cómo le gustaría que cambien las cosas en unos años, la joven científica se anima a decir que visualiza a más niñas y jóvenes apostando por estudiar profesionalmente aquello que les gusta. “Si en algún momento minimizan su trabajo por ser mujeres, recomendaría que hagan caso omiso, porque no hay evidencia que justifique esto. También, les aconsejaría de que si actualmente viven en un contexto donde tienen poco acceso a ciencia y tecnología y piensan que este es un sueño inalcanzable por sus medios económicos, no lo crean. Actualmente, hay muchas iniciativas del estado y de entidades privadas que lo hacen posible. Esto ayudará a que ustedes sean las protagonistas de sus lugares de origen para fomentar que otras personas accedan a ciencia”, concluye.

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