WUFEn plena era de las redes sociales, plataformas como Tik Tok se han convertido en la cuna de miles de tendencias de belleza. A través de formatos como el famoso “Get Ready With Me” (Alístate conmigo), influencers de todo el mundo empezaron a compartir elaboradas rutinas de cuidado de la piel, muchas de ellas para combatir los signos del envejecimiento. Una tendencia que se expandió con el boom de las “Sephora Kids’ y que originó nuevas problemáticas como la ‘cosmeticorexia’. De la mano de expertas, te explicamos de qué trata esta obsesión de las niñas obsesionadas con el cuidado de la piel y cuáles son sus efectos tanto a nivel dermatológico como psicológico.
En los últimos meses, en la comunidad de niñas y preadolescentes que consumen contenido en Tik Tok, se ha generado una nueva y peligrosa obsesión con los productos y las rutinas para el cuidado de la piel. Un fenómeno que empezó en las tiendas de belleza norteamericanas como Sephora y Ulta (donde miles de niñas empezaron a inundarlas en busca de productos de ‘skincare’ y maquillaje) que terminó expandiéndose por todo el mundo.
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Las niñas y el culto al ‘skincare’
Para poder entender mejor el panorama, conversamos con la dermatóloga Patricia Chávez de Paz, quien nos cuenta que incluso en Perú varias niñas que asisten a consulta presentan ese afán de utilizar productos que retrasen los signos del envejecimiento. “Vienen niñas queriendo usar retinol, por ejemplo, cuando en realidad ellas ya producen bastante cantidad de colágeno y ácido hialurónico. No hay manera. Quieren hacer una rutina de diez pasos porque vieron que una influencer lo hizo o quieren aplicarse cosas fuertes en una zona demasiado delicada o que incluso ni son para su tipo de piel”, asevera.
Según la especialista, el uso indiscriminado de productos con ingredientes fuertes (como las mascarillas exfoliantes o sérums a base de retinol) no haría más que causar estragos en la piel de las más jóvenes. Irónicamente, en lugar de favorecer el retraso del envejecimiento, lo aceleran, según cuenta la experta. “Ahora quieren aplicarse un montón de cosas, pero cuando realmente lo necesiten, van a terminar pareciendo mucho mayores. Si no lo necesitan, no deben aplicarse estos productos”, señala. Su aplicación en la piel demasiado joven podría causar graves efectos como aceleramiento del envejecimiento, irritación, acné, dermatitis e incluso fotosensibilidad pues, por ejemplo en el caso del uso de exfoliantes, destruyen la barrera natural de la piel y terminan causando más daño que bien en ellas.
Ahora bien, el que no deban aplicarse estos productos inadecuados no quiere decir que aquellas que pasan por cambios hormonales en la pubertad o adolescencia no puedan tratar ciertas afecciones como el exceso de acné. En este caso particular, se puede optar por este combo: limpiador, crema hidratante ligera y protector solar, el mejor ‘anti-age’ para todas las edades. Inculcar su uso desde temporada edad será el mejor método para llegar a la juventud o madurez con una piel saludable.
Para quienes se encuentren en esta etapa, la dermatóloga recomienda una rutina sencilla con hidratantes suaves en formato gel-crema como el sérum Mineral 89 de Vichy y el agua termal Crema de Agua de Uriage. Si tienen la piel muy grasa, un sérum de niacinamida para controlar el sebo que no irrite; y si la tienen muy seca, una a base de ácido hialurónico o una loción hidratante facial como la de Cerave. En caso presente complicaciones en la piel, lo más recomendable será acudir al dermatólogo para obtener un diagnóstico y una rutina adecuada.
Entonces, si la niñez y adolescencia no son etapas para preocuparse por esto, ¿Cuál es la mejor edad para empezar a utilizar estos productos antienvejecimiento? Pues cuando la piel recién empieza a mostrar signos de envejecimiento. Esto es, a partir de los 25 años, aproximadamente.

De una tendencia en TikTok a la ‘cosmeticorexia’, un fenómeno psicológico
El que cada vez más niñas quieran utilizar estos productos contraindicados para ellas no sólo tendría implicancia en el terreno de la dermatología, sino también en la psicología. Para entender mejor las razones que motivan a una niña de 12 años a preocuparse por el envejecimiento, conversamos con la psicóloga Valeria de La Torre, especialista en terapia cognitiva y conductual.
Las famosas ‘Sephora Kids’ originaron la creación de un nuevo término que lleva a la problemática al terreno psicológico: la ‘cosmeticorexia’, usada por los medios para catalogar esta tendencia infantil como una especie de trastorno o patología por el consumo obsesivo de productos cosméticos.
De acuerdo a la experta, entre las razones psicológicas detrás de este comportamiento están la presión social y la exposición a las redes sociales. “Estas niñas, que son de la generación alfa, crecieron en un entorno altamente tecnológico. Navegan por redes sociales como Tik Tok y se encuentran con estas tendencias que no son adecuadas para su edad” afirma. Así, las niñas están expuestas a estándares de belleza promovidos por influencers cuyo contenido muy probablemente ni iba dirigido a ellas, pero que igual terminan consumiendo por el factor global que tienen las redes.
Un contenido que, de acuerdo a la experta, puede tornarse pasivo-agresivo y generar problemas de autopercepción y de baja autoestima. Al ver como modelos a seguir a las influencers de belleza (mujeres en la etapa de la juventud que, dicho sea de paso, siguen teniendo un perfil muy aspiracional incluso para aquellas de su misma edad), las niñas intentan imitarlas sin tener en cuenta factores como la diferencia de edad y el tipo de piel, que juega un rol fundamental en las condiciones y necesidades de la piel.
Una influencer de veintitantos compartiendo una rutina de belleza de diez pasos puede no tener la intención de generar problemas, pero igual terminará afectando a grupos vulnerables o demasiado impresionables que lo consumen. Según explica la psicóloga, la niñez es una etapa donde la capacidad de abstracción no está del todo desarrollada, por lo que aún no pueden distinguir correctamente todo el contenido con el que se topan en redes. Siendo así, una niña no podría establecer límites por cuenta propia sobre el discurso que escucha.
Frente a esto, los padres juegan un rol fundamental en el aprendizaje de las niñas. Según la experta, son ellos quienes deben enseñarle a sus hijas a filtrar qué consejos deben seguir y cuáles no. No se trata de bloquear todo tipo de contenido relacionado a la belleza, porque es un campo que eventualmente muchas querrán explorar conforme vayan creciendo; sino de inculcarles la autonomía para decidir y decir ‘no’ a aquello que no sea adecuado para ellas. Así mismo, abrirse al diálogo de forma empática y asertiva. Si una niña muestra excesiva preocupación por su rostro, su piel, lo recomendable será escucharla y preguntar las razones detrás. Conversar y, tal vez, llegar a un acuerdo donde ambas partes se sientan tranquilas; por ejemplo, acudiendo a un profesional en dermatología.
Finalmente, el arma más poderosa para combatir cualquier problema en torno a la imagen personal siempre será el fomento del amor propio. Enseñarle a las niñas que la belleza se presenta de distintas formas y no tiene estándares que cumplir por más que las redes sociales las bombardeen con ellos sin distinción de edad ni género.

NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.













