El consumo excesivo y desordenado de alimentos puede desencadenar desde problemas dermatológicos hasta musculares. (Foto: shutterstock)
El consumo excesivo y desordenado de alimentos puede desencadenar desde problemas dermatológicos hasta musculares. (Foto: shutterstock)
Marjhori Oyola

En Navidad, las personas suelen combinar diferentes alimentos en una sola noche, lo cual podría afectar la salud. Este consumo excesivo hace que el cuerpo reaccione, provocando malestares como hinchazón abdominal, migrañas y hasta acné, y muchas veces no sabemos identificar qué alimento lo provocó.

La intolerancia alimenticia es el rechazo del sistema inmune a ciertos alimentos. En este caso, no hay una respuesta inmediata después de consumir el alimento, por lo que no es claro identificar los síntomas que provoca. Por lo contrario, está la alergia, que se detecta rápidamente y provoca que el sistema inmunológico reaccione generando anticuerpos y haciendo visibles los síntomas, como erupciones cutáneas y problemas respiratorios.

Fredy Gonzales, médico patólogo clínico de Synlab, explica que “hay que distinguir entre las intolerancias y las alergias: ambas son reacciones adversas del cuerpo a los alimentos. La más inmediata es la alergia, y sucede, por ejemplo, cuando uno come mariscos y a la media hora se revela una intoxicación. En cambio, la intolerancia es más llevadera y aparece después de 72 horas, aunque son más crónicas: uno puede comer tomate y a los cinco días empieza la sintomatología, como dolor de estómago, cabeza, picazón o dolor en las articulaciones, y muchas veces no se sabe por qué se reacciona así”.

Gonzales cuenta que existen seis condiciones clínicas relacionadas con la intolerancia: gastrointestinales, psicológicas, dermatológicas (el acné y sarpullidos), las neurológicas, las respiratorias y las musculares.

Héctor Velarde, gastroenterólogo de la clínica Ricardo Palma, comenta: “El más común es la exposición a la leche y derivados lácteos; los probióticos pueden ayudar un poco, así como las tabletas de lactasa que permiten digerir los lácteos. En el caso de la celiaquía, se debe erradicar la presencia de gluten”. Él explica que los exámenes más comunes son la prueba de aliento para la intolerancia a la lactosa, biopsia intestinal por endoscopía y estudio serológico para celiaquía.

Sin embargo, hay otro tratamiento para detectar a qué tipo de alimentos somos intolerantes. “Se llama A200 y es una prueba de laboratorio para la que se necesita una prueba de sangre para detectar la presencia de intolerancias en más de 200 alimentos”, cuenta Gonzales.

  • Las 4 erres

Si es intolerante a un alimento, siga este plan:

1. Retire el alimento no recomendado (o el alimento a evitar por lo menos durante tres o seis meses).

2. Reemplace enzimas y sustancias deficitarias (vitamina C).

3. Reincorpore la flora bacteriana intestinal normal (probióticos).

4. Repare la funcionalidad de la mucosa intestinal (mediante el consumo de omega.