En el cáncer de mama, la prevención es la clave
En el cáncer de mama, la prevención es la clave
Redacción EC

Maritza Noriega

La mamografía no es una prueba que a las mujeres nos encante. Por miedo al resultado, porque se aplasta la mama o por «falta de tiempo», la mayoría la pospone todo lo que puede. Sin embargo, es gracias a este examen que se puede detectar un cáncer en una etapa temprana, cuando todavía es curable.

Un cáncer de mama incipiente es aquel al que todavía no puedes palpar, ese que no se ha trasladado hasta las glándulas linfáticas. Normalmente, ese tumor tiene un tamaño de menos de medio centímetro. Algo así como la pepa de un limón. Con la autoexploración mamaria, por lo general, se palpa un tumor cuando mide más de 0,5 cm.

Ahora bien, si resulta que palpas un bultito de más de un centímetro, ve con calma. Aunque el tumor sea grande, si se ubica superficialmente, se puede remover con facilidad. Pero si de detección temprana se trata, lo más recomendable es pasar por una mamografía.

El doctor Nagi Khouri, profesor asociado de Radiología y Ciencias Radiológicas de Johns Hopkins Medicine, indica que esta prueba existe desde hace muchos años, pero la tecnología menos en el 2000 se introdujo la mamografía digital, que ofrecía grandes ventajas en cuanto a la visualización de una masa (sea quiste o tumor maligno), pero en los últimos dos años se ha empezado a usar un método más efectivo, la tomosíntesis.

Khouri es experto en radiología diagnóstica y su principal área de experiencia es el cáncer de mama. Él indica que la ventaja tecnológica de la tomosíntesis es que permite ver dentro de la mama, como si la cortáramos en tajadas, igual que una tomografía. En términos más prácticos: con la mamografía digital vemos una imagen en 2D, con la tomosíntesis obtenemos su versiónen 3D.

«La mamografía puede detectar de 68% a 98% casos de cáncer de mama. En las mujeres que tienen mamas grandes o con bastante grasa es más fácil descubrir un tumor, por eso llegamos a 98% de detección. En las mujeres que tienen una densidad glandular mucho más alta (no tienen tanta grasa) la identificación bajaría a 68%. En estos casos funciona mejor una ecografía o una tomosíntesis», dice Khouri.

La explicación es sencilla. En las pruebas, un tumor se aprecia como un puntito blanco. Un puntito blanco sobre un fondo negro de grasa, es fácil de identificar. Ahora, cuando la mujer tiene una mama densa (con poca grasa), la mama se ve blanca, entonces es difícil localizar un puntito blanco sobre un fondo blanco. Tienen que haber numerosos cambios en ese bultito para recién notar la diferencia. Para estos casos ayudan la tomosíntesis y la ecografía.

Para prevenir el cáncer de mama, lo más indicado es hacernos una mamografía anual a partir de los 40 años. Según el doctor Khouri, el 80% de las mujeres que desarrollan cáncer de mama tienen dos factores de riesgo conocidos: uno es ser mujer y el otro tener entre 40 y 80 años. A cualquiera le puede tocar. Y el riesgo aumenta si hay familiares que han tenido cáncer de mama. Lo positivo es que es curable cuando se detecta temprano. ¿Por qué estás postergando la mamografía?

TOMA EN CUENTA

A partir de los 40 años, toda mujer debe hacerse una mamografía cada año. Si tiene antecedentes familiares de cáncer de mama, debería hacérsela a partir de los 36 años.

• Por lo general, antes de los 40 lo que se hace es una ecografía para detectar el tumor con claridad.

• Si en la prueba se percibe un bulto y no se tiene la certeza de que sea una lesión benigna, pero se detecta un poco de «arenosidad» –por así decirlo–, se inserta una aguja y se aspira para hacer una biopsia. Si se trata de un simple quiste, con la aspiración se absorbe el líquido y el bulto desaparece.

• Es muy importante, si la mujer o el doctor notan un bulto en la mama, que no asuman que se trata de un quiste, se necesitan exámenes para descartar la posibilidad.

• Después de los 80 años, la incidencia de cáncer de mama disminuye de manera considerable. Entonces ya no necesitan hacerse una mamografía cada año, sino cada tres años.

• La radiación a la que se exponen las mujeres al hacerse una mamografía es equiparable a la radiación a la que se expone cualquier persona al tomar un vuelo de una hora.

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