La ansiedad en los niños genera principalmente cambios en su conducta. Por ello, la familia debe estar pendiente ante cualquier cambio inusual que dé una señal de alerta.  (Foto: Shutterstock)
La ansiedad en los niños genera principalmente cambios en su conducta. Por ello, la familia debe estar pendiente ante cualquier cambio inusual que dé una señal de alerta. (Foto: Shutterstock)
Celeste Pérez

Periodista

maria.perez@comercio.com.pe


El confinamiento, las clases a distancia, el poco contacto con amigos y familiares, además de la incertidumbre sobre qué es lo que está sucediendo en el mundo; afectan directamente en la de y jóvenes. Lo que dificulta el diagnóstico, es que en muchas ocasiones ellos se reservan este tipo de emociones y sentimientos, por lo que es esencial impulsar al diálogo en familia y conversar con ellos acerca de cómo se sienten sin etiquetas ni críticas. Para aclarar el panorama, y brindar consejos especializados, dialogamos con la doctora Liliana Tuñoque, psicoterapeuta de la Clínica Internacional.

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-¿A qué llamamos ansiedad?

La ansiedad es un mecanismo fisiológico de adaptación al medio, una señal de alarma que nos pone en alerta frente a posibles peligros en nuestro entorno y nos prepara para emitir una conducta adecuada de evitación, huida o afrontamiento. Por lo tanto, la ansiedad normal y proporcionada es útil, y no sería un problema ya que se trataría de un mecanismo funcional, adaptativo y de protección.

-¿Cuándo se torna en algo malo?

Cuando nos encontramos ante una respuesta de intensidad y frecuencia desproporcionada a la realidad ambiental, que incluso se presenta en ausencia de estímulos externos que puedan justificarla y que desencadenan múltiples síntomas tanto físicos como psicológicos estaríamos frente a un problema de ansiedad patológica que merece ser tratada ya que nos impide un desarrollo emocional adecuado.

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-¿Cómo podemos identificarlo en nuestros hijos?

La ansiedad en los niños genera principalmente cambios en su conducta. Por ello, debemos estar atentos a cualquier cambio inusual que nos dé una señal de alerta. Si nuestros hijos no superan los miedos y las preocupaciones propias de su edad, o cuando los miedos y las preocupaciones son tan intensos que interfieren con sus actividades escolares, con su conducta en casa o con su juego, podemos estar frente a un trastorno de ansiedad.

Las manifestaciones clínicas de los trastornos de ansiedad en niños varían en función de su edad y de su desarrollo cognitivo y emocional. Los principales síntomas son: sentimientos de inseguridad, temores, angustia con o sin razón alguna, nerviosismo, miedo a estar a solas, insomnio, disminución del apetito, bajo rendimiento escolar, dificultad para concentrarse, sensibilidad e inquietud motora.

-¿Existen diferentes tipos de ansiedad en niños? ¿Cuáles son?

Existen distintos tipos de trastornos de ansiedad en los niños, las principales son:

  • Sentir miedo al estar separado de sus padres (ansiedad de separación).
  • Sentir un miedo extremo acerca de una situación o algo específico, como los perros, a la oscuridad,  ir al doctor, entre otros (fobias).
  • Sentir mucho miedo de ir al colegio (Fobia Escolar).
  • Sentir miedo a lugares donde hay muchas personas (ansiedad social).
  • Estar muy preocupado por el futuro y acerca de cosas malas que puedan ocurrir (ansiedad generalizada)
  • Se puede presentar en reiterados episodios de miedo intenso, repentino e inesperado, que se producen con síntomas como palpitaciones del corazón o dificultad para respirar, o sentirse mareado, tembloroso o sudoroso (trastorno de pánico).
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-¿De qué maneras pueden presentarse estos episodios?

La ansiedad puede presentarse en forma de miedo o preocupación, pero también puede hacer que los niños estén irritables, agresivos, impulsivos, molestos y poco tolerantes. Los síntomas de la ansiedad también pueden incluir problemas para dormir, además de síntomas físicos como fatiga, dolores de cabeza o dolores de estómago. Algunos niños ansiosos no comunican sus preocupaciones y, por lo tanto, los síntomas pueden pasar desapercibidos. Es por ello que debe ser diagnosticado por un  psicólogo ya que el pronóstico será mejor si se realiza un diagnóstico a tiempo. En ese sentido es de vital importancia la ayuda de los padres o de los profesores de aula quienes serán los primeros en darse cuenta de los cambios de conducta de los niños.

-¿Cuándo y cómo es necesario buscar la ayuda de un profesional?

Si vemos que estas conductas se agudizan y se van incrementando paulatinamente es importante buscar ayuda profesional. Sentir ansiedad no es placentero y asusta mucho a los niños quienes no logran entender a cabalidad que es lo que les está ocurriendo. Ello sumado a la pandemia actual puede generar problemas más graves como enuresis, depresión y ataques de pánico. Asimismo el estar llevando clases virtuales también generan un plus de ansiedad tanto en los padres como en los niños ya que nadie estaba preparado para llevar clases bajo esa modalidad. Todo esto va sumando y generando un clima familiar tenso.

Por lo tanto el abordaje terapéutico debe integrar no solo al niño sino también a su familia, padres, abuelos y su entorno familiar directo. Se deben brindar pautas a los padres para que aprendan a manejar dichas situaciones en casa.  El tratamiento tiene como objetivo mejorar el cuadro clínico, disminuir la intensidad y frecuencia de los síntomas y prevenir la aparición de complicaciones futuras.

-¿Cómo se puede ayudar la familia a reducir estos síntomas de ansiedad y estrés en los más pequeños del hogar?

Existen diversas actividades que se pueden realizar en casa para controlar este tipo de episodios o aminorarlos. Por ejemplo, es importante que la familia los ayude a entender la situación actual, explicándoles sin exagerar ni alarmarlos. También, pueden emplear el arte como mecanismo terapéutico, pues deja fluir su mundo interno y aporta a la libertad emocional.

Asimismo, es primordial establecer horarios de deberes y relajo, pues abarrotarlos de clases y tareas puede afectar la estabilidad y seguridad emocional de los niños. Es importante que disfruten de ratos libres, juegos, arte, televisión, entre otros.

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