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Emilia Drago: Una novia con los pies en la tierra

A semanas de su matrimonio, Emilia no está nerviosa. No va a mudarse de la casa de sus padres hasta después de la boda

Emilia Drago: Una novia con los pies en la tierra

Emilia Drago: Una novia con los pies en la tierra

Ella es una bailarina que actúa y estudió comunicación. Él es un ingeniero convertido en actor. Ella tiene 25 años. Él tiene 39. Ella es hija de un entrañable futbolista. Él es hijo de un afamado cineasta. Ella ha vivido toda su vida en Monterrico con sus padres. Él vive en Barranco, a unas cuadras de su madre. Hace seis meses se comprometieron para casarse. Y ese compromiso incluye recorrer cadauno la misma distancia. Y encontrarse en un punto medio. Incluso al buscar donde vivir: «Dijimos, yo voy a querer ir a ver a mi familia rápidamente y tú también, así que busquemos un punto medio. Y lo hemos encontrado. Dijimos queremos vivir en el límite de Surco con Miraflores y no me vas a creer, pero es como si lo hubiéramos llamado con la energía. Fue locazo». A Emilia Drago le chispean los ojos cuando habla de Diego Lombardi. Nos reunimos con ella para conversar sobre sus planes, la organización de la boda, el futuro.

¿Cómo te dio el anillo de compromiso?

Estábamos solos en su casa, después de ir a comer, tuvimos una cena bien romántica e íntima. Y decidimos casarnos este año porque no queríamos esperar tanto. Desde que le contamos a la familia, una prima de Diego –súper linda– se puso a ayudarnos, a orientarnos. Nosotros, la verdad, no teníamos idea ni de cuánto costaba un matrimonio. Empezamos a ver los detalles, a contratar el toldo, al fotógrafo, el catering, la música, la seguridad. No es una gran fiesta pero sí son necesarios los detalles. Ahorita ya tenemos todo. Nos faltan los anillos. Estamos consiguiendo oro de las abuelas –ríe–.  ¡Hay que ahorrar, ahorro es progreso!

¿Qué hay de la lista de invitados?

Es un gran tema porque no se puede invitar a todo el mundo –suspira como quien se ha hecho a la idea–. Es imposible. Hay amigos a los que no vamos a poder invitar. Tenemos familia a la que no vamos a poder invitar. Yo tengo un montón de familia y él también. Entonces ya con ellos tenemos a más de la mitad de los invitados. Así que estamos con los últimos detalles de la lista y los partes.

¿Y las familias? En la lista las familias se cruzan, puede haber tensión. Todos opinan...

Sí, un poco, los papás quieren invitar, por supuesto, a quienes los han invitado a ellos... pero como somos nosotros quienes hemos decidido, nuestros papás están de espectadores. Igual nos ayudan un montón, pero no se están metiendo tanto. Felizmente, estamos manejándolo bastante bien. Además, entendemos que –yo no lo había entendido hasta hace unos meses–se casan las familias también. No había sido muy consciente de eso, la verdad. Y ahora veo que es así. Así que, ¡ya está! mis papás sienten que se están casando y los de él también. Entonces ¿por qué pelear? Si quieren invitar a cinco personas más o 10, ya está, ¡invítenlos! Pero eso sí, que hagan una selección.

Surgen conversaciones de ese tipo, ¿no?

Sí, de ese tipo y de si te vas a casar por la iglesia o no, si vas a bailar el vals o no, cosas que nunca te imaginas en tu vida que te va a pasar... y pasa. A mí me pasó. Me preguntaban si me iba a casar con misa, si no, pero cómo no vas a hacer y si vas a entrar de blanco y con quién vas a entrar...

¿Qué imagen te gustaría que muestren las fotos de ese día?

Alegría, amor, familiaridad. Que él y yo somos compañeros. Esa sensación de familiaridad. Luz.

¿Has elegido algún tema para la fiesta?

Yo quería algo folclórico, con máscaras, y de ahí me di cuenta de que era bien común, que todo mundo hacía lo mismo. Y yo al menos estoy obsesionada  con el folclor, pero otra gente no. Está tan de moda, así que esa idea cambió para rescatar alguna cosa, como los colores, los colorinches. Así que ahora mi matrimonio es un calambre al ojo. Me inspiré en lo peruano y fue mutando.

¿Y él participa en los preparativos?

Respecto a los colores él me ha dejado ser, la verdad, pero sí participa bastante y está súper preocupado por los detalles: cómo va a ser la mesa y cómo va a ser esto y dónde va tal cosa. En eso sí. En la decoración me dijo ‘haz lo que tú quieras’.

¿Y cómo involucras a otras personas que son importantes para ti?

Mi hermana me ayuda todo el tiempo, me acompaña a mis pruebas de vestido, mis primas también. Mi abuelita me va hacer el bouquet. Yo se lo pedí. A ella le gusta. Incluso ella ha hecho el suyo. Me parece lindo que sea ella quien lo haga.

¿Y tus amigas?

Mis amigas cercanas están todo el tiempo pendientes, cada vez que sale una revista donde yo hablo me llaman llorando ¡te vas a casar! Están más emocionadas y más nerviosas que yo. De hecho me preguntan ¿pero por qué no estás nerviosa? Y yo, ¡no sé! Estoy bien, todavía. ¡No me perturben! Todas se emocionan un montón.

¿Te pasa que al elegir las cosas para tu boda usas el mismo criterio? Hay mujeres que son unas y el día de la boda se convierten en otra.

No creo que me pase eso. Difícil. Porque me sentiría incómoda.

¿Eres indecisa al elegir? ¿Lo piensas mucho?

Como todas las mujeres. Sí, pienso un montón para escoger, pero una vez que escogí algo lo dejo ahí. Por ejemplo, elegí los colores de los manteles y en momentos puede que diga ‘de repente no se va a ver bien’, pero como ya tomé la decisión, ¡ya está!, que sea lo que tenga que ser. ¿No?... No soy tan exigente para eso.

¿Para qué sí eres exigente?

Para mi trabajo, para actuar, para eso sí.

Este año también te graduaste en Comunicaciones

También. En la universidad todavía no me he ‘graduado’ pero ya terminé los cursos. Se siente raro porque como que antes me la pasé estudiando nueve años y ahora ya no. Es raro porque ya no voy todas las semanas a la universidad, pero por otro lado, es algo que necesitaba: salir de eso y empezar a dedicarme a cosas que me interesan más.

Has perseverado mucho… ¿pensaste en dejarlo alguna vez?

Sí, varias veces. A veces decía ¿por qué estudio si ya trabajo, ya actúo y encima ni siquiera estoy estudiando actuación? ¿Para qué? Pero me di cuenta de que me servía para mi vida, porque como trabajas en esto conoces todo lo que pasa a tu alrededor y tienes más herramientas para dar tu opinión o decir cosas o sugerir. «No me gusta tal luz porque me hace ver así», –ríe–. Además de lo técnico te da cursos electivos que te nutren.

¿Cuál recuerdas?

¡He llevado tantos! De periodismo, de publicidad, me gusta llevar de cursos que no son de mi carrera. He llevado cursos de dirección, comunicación intercultural, fotografía.

¿Qué te llama la atención?

Me gusta la dirección, la creación, ¡me encanta crear cosas! Me encanta dar ideas para un guion. No soy muy buena escribiendo –me di cuenta en la carrera– pero sí dando ideas.

Algunas niñas pequeñas sueñan con el futuro, con ser grandes, con casarse, ¿tú hacías eso? ¿Te imaginabas? ¿Siempre quisiste hacer lo que haces hoy?

No. Creo que no he sido una niña ni adolescente que me imaginaba tantas cosas. No sé por qué. Creo que porque en el colegio paraba bailando. No pensaba tanto en mi futuro. A mí las cosas se me han ido dando poco a poco. Nunca dije, voy a ser una actriiiiiiz. O sea, no me pasaban esas cosas. Era más realista de niña. Hasta ahora me pasa. Tengo claro que quiero ser buena, que quiero ser la mejor, que quiero tener una familia. Pero no me gusta soñar tanto, sino ir poco a poco.

¿Y de casarte, lo imaginabas?

Claro, de hecho que de chiquita decía, sí, me voy a casar de grande. Igual cuando empiezas a tener enamorados y sufres dices «eso de casarse está lejos».  Tú dices amor qué lindo, pajaritos. Pero de ahí a los 15, que empiezas a tener enamorados y ¡sufres! dices «¿qué es esto?». Hasta que llegó Diego.

Es una idea muy romántica del amor ¿no?

También hay algo de eso. Yo sí creo en el amor Al menos yo, vivo feliz, ilusionada. Pero también hay la vida real. En realidad depende de encontrar a la persona ideal, yo creo que la he encontrado.

¿Y cómo lo supiste?

Lo sientes. Por cómo te hace sentir. Mi vida cambió, de todas maneras. Mi personalidad, mi yo. He madurado, yo misma me doy cuenta de que soy otra. He sentido un cambio positivo.

¿Crees que ese cambio positivo es parte de quien eres tú ahora?

Sí, –no duda al responder–. Yo creo que siempre he sido así. Esa parte de mí ya estaba. Pero cuando uno siente que está con una persona y está bien y estable y te ayuda en tu vida y te relaja y eres más feliz.

¿En qué te ayuda?

Me da seguridad, me aconseja, me cuida, me enseña. Son muchas cosas dentro de esas cuatro. Es una persona bien inteligente, muy capo en todo lo que hace.

La boda es una pequeña síntesis de las cosas que suceden en la pareja, de las dinámicas para tomar decisiones o de tratar a sus familias. ¿Te ha servido la planeación para encontrar esos detalles?

Sí, de todas maneras. También han salido cosas de nuestra personalidad que no habíamos visto antes: cómo manejar el estrés, cómo manejar la frustración de algo que no ha salido bien. Creo que hemos pasado ya varias cosas y nos hemos dado cuenta de que nos soportamos bastante bien. Pasa que cuando yo estoy de mal humor él me calma, cuando él está de mal humor lo calmo yo o… Sí nos hemos topado con esas cosas que no conocíamos de cada uno. Pero todo bien.

Leímos que estado pidiendo consejos para el matrimonio…

Yo pregunto, ¿no? Sobre todo cuando veo a la gente que tiene años juntos. Pero más a mi mamá, le pregunto qué ha hecho con sus hijos. Nosotros somos cinco y yo no entiendo hasta ahora cómo han hecho mi mamá y mi papá. Así que me aconseja. El otro día me dijo que el secreto que ellos habían tenido era rezar siempre con nosotros, estar juntos. Eso me parece bonito. Yo me acuerdo, ¿sabes? que íbamos al colegio en el auto y rezábamos. Íbamos de paseo juntos. Así que me paso escuchando eso.

Cuando te casas, hay un quiebre en la relación con tu papá.

Él está bien contento, pero a veces se pone triste porque soy la última hija y ya no hay nadie más en casa. Mis hermanos son mayores. Debe ser triste, ¿no? Porque no solo se casa una hija sino que es el cierre de una etapa que ellos como papás han tenido de criar a sus hijos. Es el síndrome del nido vacío.

¿Y cómo lo manejas? ¿Haces algo en particular respecto a esa separación?

Trato de estar con ellos lo más que puedo. Otra cosa que he hecho es no irme antes de casa, me voy a ir cuando me case. También me daba pena irme. Es un detallito. Me iré al día siguiente de que me case. Estamos los tres juntos todo el tiempo

¿Eres casera?

Me gusta estar en casa, pero más que eso, me gusta estar con mi familia. A veces no paro mucho ahí por el trabajo, pero me gusta estar con ellos. Y a Diego también le gusta su familia y a mí la suya y viceversa. Preferimos una noche de sábado con nuestra familia que ir a una discoteca.

¿Y quieres hacer crecer esa familia? Es una pregunta obligada. Después de que todo el tiempo te preguntan si te vas a casar y cuándo, lo que sigue es el asunto de los hijos…

Quiero, quiero, quiero. En un par de años. O menos.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

Alguien me dijo que la clave del matrimonio es la madurez que uno pueda llegar a tener con su pareja y darse los espacios necesarios para no estresarse uno al otro y siempre tener una inteligencia emocional que parte de los dos para tener una relación estable. Me parece que en eso Diego y yo vamos por buen camino.

¿El éxito?

Creo que para tener éxito tienes que hacer cosas que te gusten. Tener una carrera que te haga feliz. Estudiar una carrera que de verdad te guste. Estoy en contra de los papás que obligan a sus hijos a estudiar cosas que no quieren. El éxito en tu vida siempre es hacer cosas que te gusten, que te hagan crecer como persona, que te sumen.

¿Cómo entiendes el bienestar?

A mí me hace sentir bien mi familia. Estar rodeada de gente positiva. Quererte. Creo que parte del éxito y de tu bienestar propio es encontrarte a ti misma, conocerte al detalle, tu personalidad y tu autoestima son claves. Hay un momento en tu vida que uno simplemente vive –porque es niño y adolescente– pero creo que hay un punto en la vida en que simplemente te planteas si de verdad quieres seguir viviendo y estar bien tienes que quererte, conocerte, saber qué te gusta, cuáles son tus limitaciones. Porque claro, de repente alguien se muere por ser cantante pero pucha, pobrecito no tiene buena voz. Uno tiene que saber sus limitaciones y eso es parte de conocerte.

¿Qué te gusta a ti?

Me gusta bailar. Actuar. Me gusta estar aconsejando, ayudando, me gusta que las personas que estén a mi lado estén bien. Ser personas exitosas en el buen sentido. O que se sientan bien con ellos mismos.

¿Qué no te gusta?

No me gusta que la gente mienta. Me da pena la injusticia también. No me gusta que si alguien está de mal humor y llega a un lugar contagie a los demás. No digo que yo no lo hago. Me pasa también.

Lo normal en muchas mujeres es que si uno se asoma a su baño, encuentra mil y uno productos para el rostro...

Cremas, sobre todo. No pruebo de todo porque mi cara es muy sensible, explotaría. De probar no soy, no me atrevo. Pero ¿qué vas a encontrar? Cremas hidratantes. Lipsticks, un montón. En todos lados en mi casa, porque me encantan y además no me gusta tener los labios secos así que siempre uso lipsticks. En la cartera, en todas partes. Mi plancha del pelo, cepillo, y ya…

Has dicho algo que me parece chévere. Que siempre has sido realista y has ido tomando las cosas que se te presentan. Siendo así, ¿cómo ves tu futuro? ¿A dónde te lleva?

A tener una familia. A tener hijitos que puedan tener vidas buenas y positivas y que contribuyan en algo a este mundo. Creo que todos aportamos algo. Con mi actuación tal vez yo hago feliz a alguien. Este es mi camino. Ahora va por el lado familiar y en una carrera de actuación que va avanzando. Espero convertirme en una buena actriz.

Ahora eres imagen de la marca femenina Angelíssima, y parte de lo que promueven es el empoderamiento...

El empoderamiento es el poder que todas tenemos para alcanzar nuestro propio éxito. Yo estoy también empoderándome poco a poco y a través de mi imagen puedo ayudar: con mi experiencia, con mi vida, con lo que me ha pasado. No es que de pronto yo esté aquí. He pasado bastantes cosas para llegar aquí. Todo ese camino es un ejemplo para todas las mujeres que miran a Angelíssima. Es un pequeño ejemplo.

¿Qué consejos le darías a otras mujeres?

Que luchen por lo que quieren, que traten de ser siempre auténticas, la idea nunca es depender, incluso estando casada. Uno debe tener claro que la felicidad y el éxito dependen de una misma. Que luchen por lo que quieren y que se rodeen de gente positiva y buena. Si hay gente que es negativa, y te hace daño, ¡fuera! Así sea una amiga.

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