Redacción EC

La obesidad es un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo. Ante esta situación, algunos canales de televisión se pusieron la camiseta y decidieron ayudar a este sector de la población creando programas que los motiven a cambiar sus vidas.

Uno de ellos es , un reality show que permite a quince personas ingresar a un campus durante 15 semanas y dedicarse a cambiar sus hábitos alimenticios y entrenar. Semana a semana, el participante con menos pérdida de peso es eliminado. El premio final es de 250 mil dólares que se entrega a quien haya perdido la mayor cantidad de peso en toda la temporada.

Pero, ¿qué tan lejos es capaz de llegar una persona para alcanzar la meta? La polémica sobre este tema se inició el martes durante la emisión del episodio final de la decimoquinta temporada del show. Rachel Frederickson fue coronada la ganadora del concurso al perder casi el 60% de su peso inicial al bajar de los 117 a los 47.6 kilos.

Cuando la participante subió a la balanza en su último pesaje, dos de los entrenadores del show no pudieron esconder su preocupación. Es que, según su edad y estatura, el índice de masa corporal de la joven que es de 18% es considerado poco saludable por la

Los comentarios en redes sociales tampoco fueron positivos. Algunas personas criticaban el mal estado físico de la joven comentando que su delgadez ya no se veía saludable y la rápida pérdida de peso la hacía lucir mayor. Otros en cambio se enfocaron en el aspecto negativo de este tipo de programas que dan un mal ejemplo y lleva a los participantes a llegar demasiado lejos con tal de alcanzar el ansiado premio final.

Pero hay quienes defendieron la pérdida de peso de Rachel diciendo que no deben criticarla por querer mejorar su salud y que no es posible que den juicios negativos sobre “perder mucho peso” si es que de eso se trata el programa.

Esta no es la primera vez que la polémica ronda The Biggest Loser. En el 2010, una de las participantes dijo en una entrevista que el programa le generó un desorden alimenticio con el que debe luchar que le ha generado un miedo muy grande a la comida. Dos años antes, otro participante comentó que algunas personas dentro del programa no temían en poner en riesgo su salud con tal de perder la mayor cantidad de peso y no ser eliminados: algunos entrenaban con la mayor cantidad de ropa posible mientras no eran filmados o dejaban de tomar agua.

¿Tú qué opinas? ¿Estos programas son saludables o llegan a extremos peligrosos?