(Foto referencial: AFP)
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Luciana Villegas

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Desde muy niña, en casa, he ido de compras con mi madre. Ambas amantes de la moda, nos pasábamos tardes enteras recorriendo los centros comerciales y tomando decisiones irresponsables. También, nos gustaba armar looks enteros frente al espejo. Nos probábamos distintas prendas de nuestro armario y jugábamos con las combinaciones. Era nuestra forma de pasar tiempos juntas. Por el contrario, tengo pocos recuerdos similares con papá. Papá no va compras muy seguido, no se prueba opciones de looks por las tardes o se preocupa del estampado ideal para el verano. Con mi padre hablo de otros temas. Tal vez, es una cuestión de gustos, simplemente. Aunque siempre lo vi desde otro punto de vista. Papá es hombre y a los hombres no les gusta hablar de … ¿no?

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Resulta curioso recordar que históricamente, los hombres fueron los primeros en preocuparse del modo de vestir. De hecho, en la Europa del siglo XVIII, un vanidoso Luis XIV se preocupaba hasta en el mínimo detalle de su vestimenta. Incluso, fue el rey que instauró piezas como los tacones o los zapatos adornados con hebillas y grandes lazos. Sin embargo, todo cambió siglos después. Para el sociólogo, Jorge Juarez Li, la revolución industrial fue el gran punto de quiebre. “La revolución industrial obligó a los hombres a convertirse en una fuerza laboral importante. Todos empezaron a vestirse de modo funcional y dejaron la estética atrás”, comenta el especialista.

Hoy, esa relación entre el hombre y la moda se ha reconstruido. En países europeos, por ejemplo, los hombres se interesan por el modo de vestir, y no temen en mostrarlo. La balanza entre la mujer y el hombre está equilibrada en temas como la moda, la belleza o, incluso, el cuidado de la piel. Sin embargo, en Perú la realidad aún no es tan luminosa. La moda continúa siendo un sector guardado especialmente para las mujeres. Una de las grandes razones sea, tal vez, el gran machismo que se vive en el país y que repercute en el modo que los hombres viven su masculinidad.

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Para Luis Fernando Delgado, blogger de moda masculina en el Perú durante los últimos ocho años, no hay duda de ello. “Perú es [aún] un país muy machista. Aunque la situación está cambiando de a pocos y las nuevas generaciones vemos a todos por igual; todavía un gran porcentaje de la sociedad es machista. Y eso repercute en el modo en que los hombres viven su masculinidad. Por ejemplo, algunos chicos no se arriesgan por prendas muy pegadas como los pitillos o no se cuidan el cabello o el rostro, por miedo a que los vean afeminados o hasta gays”, dice el creador de contenido, mejor conocido en las redes sociales como “Street Pepper”. Para Jorge, esta masculinidad se va creando desde los primeros años de vida. “A un chico en un espacio como el colegio, por ejemplo, se le exige todo el tiempo demostrar ‘que es hombre’. Desde pelearse con los compañeros o peinar el cabello de tal forma. Él tiene esta obligación tácita de demostrar que es un ‘macho’. Y cualquier muestra de sensibilidad en ese espacio de transición, es muy dura. Eso va arrastrándose con los años”, comenta el sociólogo. Justamente esa prohibición a demostrar cualquier rasgo de sensibilidad sea, tal vez, lo que detiene a los hombres frente a sectores como la moda y la belleza. No es de machos alfas preocuparse por cómo se ven, ¿no?

Sin embargo, la situación está cambiando poco a poco. Hoy, un porcentaje de los hombres en el Perú se preocupa cada vez más sobre el modo en que se ve en el espejo. Aunque aún no se trata de la gran mayoría, el cambio es notorio. Cada vez más hombres amplían su armario de vestir, van a limpiarse las uñas al salón de belleza o se cuidan el rostro con algún tipo de tratamiento facial. Incluso, el apogeo de las “Barber Shop” son muestra de ello. Aunque representan un “espacio seguro”, como Jorge los llama, donde los hombres pueden cuidarse sin sentir que su masculinidad se ve afectada; el mensaje detrás es el mismo: me quiero ver bien. Tal vez, uno de los factores que ha impulsado este cambio sea el contexto social. La igualdad y el feminismo, conversaciones que lideran el 2020, buscan justamente una transformación en las dinámicas sociales que, por supuesto, afectan a la comunidad masculina. Hoy, los hombres están formando nuevas masculinidades (unas más sanas) que incluyen, por ejemplo, encargarse de las labores de la casa o del cuidado de los hijos; tareas que antes no asumían como propias. “Una masculinidad que no teme mostrar su sensibilidad.Y esa sensibilidad también se manifiesta en la forma de vestirse en la elección de colores o estampados, por ejemplo”, agrega Jorge.

Para José Clemente, diseñador peruano de moda masculina con más de diez años de trayectoria, el cambio es notorio. El mercado masculino, aunque no se equipara a la demanda del femenino, ha ido creciendo en los últimos años. “Está claro que la moda masculina cada vez toma más fuerza. Los números lo muestran. Cada vez recibo [en la tienda] más hombres interesados en probar, vestir y arriesgarse. La moda, al final, se trata de eso: de encontrarte a ti mismo. Y cada vez, los hombres buscan más eso”, comenta el diseñador peruano. “Hay un nicho de mercado que está creciendo que es el hombre joven adulto, que tiene mayor poder adquisitivo y un conocimiento importante sobre la moda gracias a la globalización. Y no solo hablo de un segmento AB, también el sector C está muy presente hoy en día”, agrega.

Más allá de los movimientos sociales, otras de las grandes razones que impulsan este cambio son la globalización y el apogeo de la información. Hoy, solo basta abrir el celular y entrar a internet para descubrir las nuevas tendencias en moda y belleza. Mientras que, años atrás, los catálogos eran el único modo de recibir la información; hoy la encontramos por todos lados y a tan solo un click de distancia. Los fashion bloggers, por ejemplo, son gran parte de esta nueva realidad. Su trabajo no solo acerca la información del sector a la comunidad masculina, también les da un referente real. Algo que no tenían antes. “Cuando empecé con las redes sociales, recibía mensajes de novias, hermanas, primas y demás mujeres, que me preguntabas consejos para los hombres. Me decían que a ellos les daba vergüenza escribirme, pero que querían saber cómo combinar tal y tal cosa. Hoy, son los chicos los que me escriben. Me preguntan cómo combinar, o donde conseguir tal prenda”, comenta Luisfer. Durante su trayectoria en redes sociales, el blogger peruano ha notado que los hombres también buscan arriesgar en cuanto a su vestimenta. No tanto, pero hay un intento. “Perú es un país muy conservador, entonces creo que a los chicos aún les da miedo arriesgar mucho. Aparece, una vez más, el “qué dirán”. Pero las ganas están. Usan más prendas en tendencia. Incluso, muchos chicos me mandan fotos de prendas que acaban de salir en colecciones de temporada y que quieren comprar. Esto no pasaba antes”, agrega.

Pero, cuando el peruano habla de moda…¿de qué habla? Principalmente, de comodidad. A diferencia de la mujer, para el hombre peruano es una prioridad sentirse cómodo a la hora de vestir. Bien, pero cómodo. Los colores, también son otro punto importante. El azul, negro, gris y blanco continúan siendo los tonos más clásicos, pero los acentos rosados, naranjas y verdes van ganando también terreno. Se trata de arriesgar, pero no tanto [aún]. “Que tenga ese balance correcto, entre que tanto puedo jugármela para verme diferente pero sin llegar a ser muy chocante”, comenta el diseñador. Pasos pequeños, pero firmes.

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