Por Janet Tamura

Llega con unos minutos de retraso y sube apresurada al segundo piso de un café miraflorino, se presenta y elige una mesa en el lado menos bullicioso. Es un lugar neutro, sin embargo, su personalidad y su risa se van apoderando de la atmósfera. La actriz Natalia Salas se emociona al contar cada anécdota, mueve las manos, adelanta ligeramente el cuerpo sobre la mesa, eleva por momentos la voz y, en otros, estalla en una carcajada, delatando una personalidad impulsiva e histriónica. Ella es así, sin poses ni demasiado maquillaje.

I. Lo mejor viene de casa
Su espíritu inquieto la llevó por el rumbo del arte, pero su familia fue fundamental para alcanzar lo que anhelaba. “Gran parte de las cosas que he logrado ha sido gracias a mis padres. Si no me hubieran apoyado no estaría donde estoy. Entiendo que es difícil saber que tu hija va a ser artista, pues lo primero que piensan es que morirá de hambre”, cuenta Natalia, y deja en claro que su familia es su fortaleza.

Los ojos le brillan cuando se refiere a su padre, con quien tiene una fuerte conexión. Asegura haber heredado su temperamento apasionado y un tanto soñador. Piensa en él y extrae de su memoria uno de los momentos que más atesora, cuando era niña y vivía con él en San Ramón, Chanchamayo. “Él sacaba frutas de los árboles para mí. Había una que nunca más he vuelto a ver, la pomarrosa”, cuenta como recordando un bonito sueño.

¿Es tu inspiración?
Él es claramente el amor de mi vida. Aunque vive desde hace siete años en Madrid siempre está pendiente de mí, de mis planes. Antes le decían “Rambo” y para mí es así. Siempre logra lo que se propone y me ha enseñado que todo es posible. Que si tienes una meta, debes creer firmemente que puedes alcanzarla y trabajar para lograrla. No quedarte sentado a esperar que pase. De mi madre también tengo influencias. Ella posee una gran presencia, una imagen fuerte, creo que transmito eso cuando me paro sobre el escenario.

¿Cómo reaccionaron ante la idea de tener una actriz en la familia?
Ingresé a estudiar comunicaciones, pero me quedé a la mitad de la carrera, pues en ese momento mis padres se separaron y mi mamá tuvo que elegir, entre pagar la universidad o la casa. Así que ni modo. Cuando mi papá se recuperó económicamente me dijo que ya podía regresar a la universidad, pero le conté que quería ser actriz. Me respondió: “¿Estás segura? Si es así, debes ser lo que te haga feliz, pero tienes que ser la mejor en lo que hagas”.

II. El amor toca dos veces
Es sabido que la actuación es su gran pasión, le brota casi de manera espontánea. “Siempre he sido dramática, teatrera”, reafirma Natalia poniendo su mano en el pecho y moviendo la cabeza de un lado a otro. Pero ella tiene otro amor, uno que ha estado presente, incluso antes de desarrollar su gusto por las tablas, ama cantar.

“Lo hago desde que tengo uso de razón, de pequeña cantaba por toda mi casa”, cuenta. En segundo grado participó en un concurso entre colegios y tuvo la oportunidad de dar su primer concierto. “Solo tenía 6 o 7 años”, dice emocionada. Esos dos amores se fusionaron en el 2010 al entrar a “Preludio”, en donde el canto y la actuación forman un todo. Para ese año, ya era conocida por su participación en novelas y series.

¿Llegaste a estudiar canto?
Sí. He tomado clases de impostación vocal. En realidad, soy bien chancona. Incluso ahora estoy yendo a un taller de canto y a un taller para actores profesionales. El próximo año planeo inscribirme en un gimnasio para cantantes. Creo que no importa la edad que tengas, nunca debes dejar de prepararte, la idea es ser siempre mejor.

¿Qué otros planes tienes para los próximos meses?
En febrero empiezo a grabar “Utopía”. Es una película dirigida por Gino Tassara que ha tomado varios años de investigación y está basada en la tragedia de la discoteca, de hace 15 años. Para esta cinta, los familiares de algunas víctimas han aportado datos y diálogos claves. Va a ser una experiencia fuerte para mí, pues voy a tener que reunirme con ellos para explorar mi personaje, que es una campeona de marinera, una de las jóvenes que falleció en el incendio. Este proyecto es importante, porque se basa en un suceso real y es una forma de refrescar la memoria, para que las personas no olviden lo que sucedió.

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