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Valeria Escandón: sus claves para vivir días únicos

Además, a puertas del estreno de la obra de teatro El sistema solar, la actriz conversa sobre sus pasiones, luchas y miedos. 

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Se expresa con palabras, con gestos y miradas. Todo a la vez, como una sinfonía con altos y bajos, confabulando en perfecta armonía. La actriz es enérgica y entusiasta cuando relata sus pasiones. En su departamento, junto a una taza de café y mientras acaricia a Trocha, su gato gris, habla sobre la más importante de todas: la actuación. Tenía siete años cuando descubrió, mientras veía bailar y cantar a la actriz Milena Alva en una obra de teatro, que estar sobre las tablas era lo que realmente quería hacer en la vida. “El teatro y el clown son mis pasiones. El clown me ayudó a sentirme libre en un escenario, a jugar, a celebrar el error y a disfrutar de mostrarme vulnerable”. A inicios de diciembre se presentará por quinta vez en la obra “El sistema solar” y cuenta que aún, con 15 años de trayectoria, se emociona cuando está a puertas de un estreno teatral.

¿Qué tomas del teatro para tu vida?
El juego. Creo que los adultos no debemos tomarnos todo muy en serio, ni ser tan dramáticos frente a los problemas. Juego porque me permite conectarme con los demás, y siempre me ha interesado entender al ser humano. Además, con ese interés de conocer lo que me rodea, estudié la maestría de Observación psicoanalítica en Londres, donde viví siete años luego de terminar Artes Escénicas en la Universidad Católica. Durante el tiempo que tomaron mis estudios me dediqué a observar muchísimo, pues considero que es algo vital para nuestro trabajo como actores. También hago psicoanálisis hasta ahora, porque es rico conocerte a ti misma, saber qué quieres realmente y escuchar tu voz. Es allí donde consigo conectarme conmigo y dedicarme un espacio exclusivo.

¿Fue difícil vivir tanto tiempo fuera de tu país?
Fue una época de aprendizaje. Me fui cuando tenía 25 años y, aunque en ese momento no me di cuenta, ahora que miro hacia atrás, siento que, además de irme a estudiar, emprendí una búsqueda personal y quería empaparme del mundo. Es bonito abrir los ojos y ver que el universo es gigantesco y que hay millones de cosas por hacer y maneras para hacerlo. Y aunque por este tiempo casi no hice teatro, asistí como espectadora a muchas obras y eso también me permitió aprender.

¿Qué otras pasiones o espacios tienes fuera del escenario?
Desde febrero de este año encontré en el flamenco la manera de conectarme con mi cuerpo, con mi fuerza, con mi pasión. También me gustaría empezar a meditar. Creo que esto me ayudaría a callar un rato la mente. A mí me gustan mis pensamientos, soy ingeniosa e intrépida, pero, a veces, siento que me atacan un poco, que están más en el mañana que en el ahora.

La mente, a veces, puede jugarnos malas pasadas...
Por ejemplo, a veces te exige cánones de belleza que no existen, cuando la verdad es que cada una de nosotras es bella y linda por lo que es. Y si estás bien por dentro, lo reflejarás por fuera. Eso no quiere decir que no cuide mi físico, porque de acá a unos años quiero verme al espejo y verme bien. Y, ojo, no le tengo miedo a la vejez, pues eso también es crecer.

¿A qué le tienes miedo?
A la muerte. Me da miedo irme ahora, porque tengo aún muchas cosas por hacer y existe en mi vida gente a la que quiero ver crecer. También me da miedo cuando me peleo conmigo misma, porque me siento terrible, además, es ahí cuando empiezo a demandarme demasiado. Hay días en que quiero ser perfecta. La mejor actriz, la mejor hija, la mejor pareja. . . Entonces, recuerdo lo que me decía mi abuelo materno: “Pichoncita, lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Somos seres humanos con imperfecciones y aún estamos en construcción.

¿Qué crees que te falta hacer?
Me gustaría volver a la televisión. Hace un tiempo conduje el programa de agenda “Estamos en la calle”, y lo disfruté. También quisiera hacer cine. Y mi sueño es tener mi propio espacio para dictar talleres y presentar obras teatrales junto a Hermanas Lamancha, la compañía de teatro que fundé junto a Alfonso Dibos, mi socio y compañero de vida, en el 2015. Sobre la maternidad, aún no está en mis planes inmediatos, pero quizás más adelante. Hace un tiempo decidí congelar mis óvulos para que no exista presión ante el paso del tiempo. Llegará cuando tenga que llegar.

¿Por qué luchas?
Por un mundo mejor y por conseguir que la mujer alcance el lugar que se merece, y todo esto lo hago desde mi cantera, el teatro. Por ejemplo, ahora estoy en la preproducción de una obra que estrenaremos con Hermanas Lamancha en febrero y donde actuaré en una versión en clown de Romeo y Julieta. Aquí Julieta es una mujer fuerte, empoderada y que se revela ante las presiones que le imponen. Creo que la mujer tiene que escucharse y conocerse, porque estas son herramientas que la empoderan.

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