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Buscaban adoptar 1 perro y se llevaron 2 sorpresas

Para Giovanna y Francisco sus perros son familia, tanto que no dudaron en traerlos a Lima cuando se mudaron desde EE.UU.

Por Andrea Carrión / WUF

Existe un dicho que reza “uno no elige a su perro, el perro lo elige a uno”. Giovanna Huaycochea y Francisco Prados son el perfecto ejemplo de ello.

Hace poco más de 5 años, cuando ellos aún vivían en Estados Unidos, empezaron a recorrer albergues para perros, ya llevaban tiempo hablando de adoptar un perrito que completara su hogar. Vivir lejos de la familia no suele ser cosa fácil, así que una mascota haría la suma perfecta. Y así fue, solo que jamás imaginaron la forma en que llegaría.

Un día, entrando al ascensor de su edificio, Giovanna y Francisco se toparon con una pareja joven que nunca antes habían visto. Eran vecinos suyos, e iban con dos perritos, un macho y una hembra.

Comentaron que planeaban castrar al macho pronto. “Y es que allá (en California) la gente tiene otra mentalidad respecto a las mascotas, están más orientados a esterilizar, hay más consciencia. Yo les dije de broma que si se les ‘chispoteaba’, pensaran en mi para colocar un cachorrito”.

Pasaron 3 meses y por uno u otro motivo, Giovanna y Francisco no llegaban a convencerse de adoptar un perro. De pronto una llamada lo cambió todo.

“Me llama mi vecina y me dice ‘Adivina qué, terminamos llevando a esterilizar a la hembra ¡Y resulta que está preñada!”. Mi vecina estaba que se moría, no estaba en sus planes y encima su perrita tuvo 5 cachorritos”, recuerda.

Wall-e

Como Giovanna había comentado en broma que de salir preñada, ella estaba dispuesta a adoptar un perrito, su vecina la llamó a ver si seguía interesada.

“Nosotros sabíamos que ellos no buscaban reproducir a sus perros ni vender las crías, que había sido un accidente, simplemente se les había chispoteado. Entonces decidimos visitarlos. En su depa, un cachorrito vino de frente hacia mi y se acostó en mis rodillas, súper cariñoso. Él nos escogió y lo llamamos Wall-e”, cuenta Giovanna describiéndolo como un perrito de raza mixta pues el padre es mezcla de Cocker Spaniel con Poodle y la mamá, de Poodle con Maltés

Wall-e llegó en el momento en el que tenía que llegar. Era el 2012 y Giovanna andaba con ‘casitis aguda’, extrañaba mucho a su familia.

“Estaba triste y Wall-e lo iluminó todo, le dio un sentido a nuestra vida”, comenta.

Encima esa adopción marcó el inicio de una linda amistad entre Giovanna y Francisco y la pareja que les dio a Wall-e.

Pasaron unos 6 meses y su vecina decide llevar al macho para castrarlo y cuando vuelve a su casa se da cuenta que la hembra estaba nuevamente preñada. Dio otra camada de 5 cachorros.

“Al principio yo dudosa porque vivíamos en un departamento pequeño, pero Francisco se enamoró de la única marroncita de la camada. La adoptamos y la llamamos Amelie, como el personaje de la famosa película”, dice Giovanna.

Resultó ser una excelente compañía para Wall-e. Hoy son inseparables y ambos están esterilizados. Lección aprendida.

“¿Por qué adoptar y no comprar?”, repregunta Giovanna. “Hay tantos perritos sin hogar que para qué traer más perritos nuevos al mundo. Y al comprar estás fomentando su comercio. Un animal no es un objeto, son un miembro de la familia, y habiendo tantos en la calle solos y abandonados, ¿por qué no darles la oportunidad de tener amor y afecto”.

Wall-e y Amelie son tan importantes para Giovanna y Francisco que pese a los trámites y dinero que implica llevarlos de un país a otro, ellos jamás dudaron un segundo en incluirlos en sus planes cuando decidieron volver a Perú.

“Pasa mucho que cuando la gente se muda de país, de ciudad, hasta de casa, se olvidan del perro. Allá en Los Ángeles los albergues están llenos de perritos abandonados a raíz de una mudanza”, señala Giovanna. “Nosotros nunca lo consideramos. Fue un trámite largo, pero ellos son mi familia, cómo pensar si quiera en dejarlos atrás. Y cuando llegamos a Lima buscamos un departamento que aceptara mascotas, todo giró en función a ellos”.

El haber vivido en California expuso a esta pareja a una sociedad que fomenta con gran intensidad la adopción de mascotas, al punto en el que se ha convertido en una tendencia y hasta en algo que muchos consideran ‘cool’ .

“Cuando regresé a Lima noté un cambio, sentí un poco más de interés de parte de la gente por tener una mascota como miembro de la familia y no tanto como perro guardián. Pero creo que todavía hay mucho por hacer en cuanto a combatir la comercialización e impulsar la adopción. Y claro, falta promover la esterilización, aquí esas campañas aún están en pañales”, señala Giovanna.

WUF reconoce a personas como Giovanna y Francisco por el amor y buen trato hacia sus mascotas y por el efecto que, paralelamente, dicho compromiso tiene en la sociedad. Por ello esta semana esta pareja es la cara de ‘Humans of WUF’, una iniciativa que busca motivar a más gente a cuidar de sus mascotas y a adoptar una también, o al menos a empezar a considerarlo.

Humans of WUF

A mediados de agosto la asociación sin fines de lucro WUF lanzó ‘Humans of WUF’ (traducido al español, Humanos de WUF), una nueva acción que busca reforzar el foco de su misión; motivar a más gente a adoptar una mascota, o al menos empezar a considerarlo.

Inspirado en el proyecto ‘Humans of New York’, el que desde el 2010 retrata la vida cotidiana de cientos de residentes de esta ciudad, WUF se ha propuesto hacer algo similar con individuos y familias que han adoptado una mascota en el Perú.

Esta campaña consiste en subir una fotografía del perro y su dueño en el muro de WUF en Facebook, junto con un comentario del adoptante.

¿Qué es WUF?

WUF es una asociación sin fines de lucro dedicada a la promoción de la adopción, el trabajo de concientización sobre la realidad de los perros en estado de abandono y la ejecución de proyectos que contribuyan a la construcción de un mundo mejor para todos los perros.

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