Redacción EC

Por Andrea Carrión /

Cuentan los historiadores que en su época, Hipatia, gran filósofa y astrónoma griega, fue considerada la mejor matemática viva. La Hipatia que protagoniza esta historia no sabe ni de números ni de astros, pero de no ser por Lorena Pre y su familia, seguramente seguiría sumando patadas y manotazos, o tal vez ya no tendría cuerpo para seguir contando.

Lorena vive en San Martín de Porres y cuenta que hace unos 7 meses una perrita joven, extremadamente delgada y medio calva apareció frente a la puerta de su domicilio.

“La pobrecita estaba llena de costras negras y duras sobre su cuerpo, y tenía un nido de garrapatas pegado sobre toda su carita. Luego de observarla por un rato, noté que caminaba arrastrando sus patas traseras, era claro que su columna estaba dañada, tal vez producto del maltrato recibido en la calle”, cuenta Lorena.

 

Preocupada por su estado físico, esta madre de familia se acercó para ver cómo podía ayudar al animal y sintió un olor putrefacto que emanaba de todo su cuerpo. Eso suele suceder cuando la sarna ataca la piel y no se trata a tiempo.

“Será por eso que a esta pobre criatura la alejaban a patadas malas personas que no tenían compasión de su delicada situación”, comenta.

Si bien Lorena estaba conmovida con este caso, la situación en su casa no era la ideal. Ya tenía tres perros que cuidar –también rescatados- y su madre, recientemente había sufrido un derrame cerebral y su salud era delicada. De todos modos, ambas aceptaron ayudar a la perrita con la idea de alimentarla, curarla y buscarle una familia que la adoptara.

La hermana de Lorena, Carmen Rosa Díaz, se unió al plan y se encargó del tratamiento. Buscó a un veterinario que ayudara a costo social y encontró a Carlos Tamo Díaz, quien hizo visitas a domicilio cada 15 días para monitorear la salud de Hipatia y ponerle sus vacunas. Mientras tanto, Lorena pedía ayuda económica a sus contactos en redes sociales y gracias al apoyo de personas como María Lop y Pilar Facundo, se pudo cubrir el costo de las consultas y los medicamentos.

Con el tiempo, Hipatia –nombrada así por Carmen en honor a la filósofa griega- empezó a mostrar no solo su verdadera cara, sino también su dulce espíritu.

“Es una perrita amorosa, muy leal, cariñosa y ha vuelto a creer en que existen personas buenas en este mundo que le pueden dar cariño en lugar de golpes. Ahora está sanita, gordita y con todas sus vacunas al día”, asegura Lorena.

De hecho ella y sus hermanas se han encariñado tanto con Hipatia que hace unos días decidieron adoptarla.

“Hablando con mi familia, decidimos quedárnosla. Es un desafío, pero vale la pena. Entre mi hermana, mi mamá y yo la cuidaremos como merece”, asegura Lorena. “Es importante sensibilizarse con el dolor ajeno y no solo mirar de lejos con pena. Es importante actuar, todos pueden ayudar a cambiar la vida de estas inocentes criaturas, al menos una”.

Así como Lorena y su familia, hay cientos de personas que ayudan a que animales como Hipatia tengan una vida digna. Si estás interesado en adoptar un perro, también puedes hacerlo a través de la plataforma digital de ingresando