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Casi la regalan por traviesa, pero ultimátum la salvó

Esta pareja pasó meses reparando lo que su perra Uma destruía, hasta que un día el caos fue total. Felizmente antes de deshacerse de ella, optaron por buscar ayuda y educarla

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Santiago Rubio y Verónica Navarro junto a su Jack Rusell Kira (abajo) y su Perro de agua español Uma. (fotos: Andrea Carrión)

Andrea Carrión

La tarde en que Verónica Navarro regresó a su departamento para encontrar sus plantas y macetas rotas y regadas encima de su impecable sillón celeste y su alfombra beige, fue la primera vez que sintió ganas de apretar un botón y desaparecer para siempre a su perra Uma.

“Me quería morir, estaba desesperada, no sabía cómo controlar a este animal. Ni siquiera podía encerarla porque ladraba y los vecinos se quejaban. Y claro, ese no fue el único destrozo, hubo peores”, comenta Verónica mientras Uma la mira de reojo.

Uma es una hembra de raza Perro de Agua Español que hace un año y medio llegó a la vida de Verónica y su esposo Santiago Rubio. Desde la primera semana empezó con las travesuras y se estrenó masticando los marcos de las puertas. Poco tiempo después se tragó una docena de huevos, con cartón y todo, lo que la internó tres días en la clínica.

Pero su record lo batió cuando arrancó el piso con uñas y dientes. Dejó huecos por todos lados y Verónica y Santiago tuvieron que volver a invertir en un piso nuevo.

“La verdad es que yo nunca quise dos perros. Ya teníamos a Kira y todo estaba bien con ella. De hecho yo siempre le tuve pánico a los perros y le sigo teniendo miedo a muchos perros. Recién cuando conocí a Santiago es que empecé a enfrentar este miedo y Kira me ha ayudado un montón a manejarlo. Pero Uma fue demasiado, encima que no soy perruna, me toca un locón de perro”, comenta Verónica.

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Los perros de esta raza son animales con mucha energía y es importante saber cómo canalizarla para evitar situaciones de destrucción o ansiedad que puedan degenerar en problemas mayores.

Andrea Carrión

Romper, rasgar, arañar, masticar o destruir los bienes materiales del hogar encabezan la lista de los principales motivos de abandono de mascotas. Pocas son las personas que están dispuestas a entrenar y tolerar las malas conductas de un animal recién llegado, por más inocentes e inconscientes que sean. Como resultado, sus dueños terminan abriéndoles la puerta y dejándolos en la calle a su suerte.

La orden que recibió Santiago luego de la escena con las macetas fue “te deshaces de Uma ya”.

“Pensé en mi esposa, en mi matrimonio, en cómo esta situación estaba afectando nuestra relación. Pensé en regalarla, pero al mismo tiempo sentía que al hacerlo me estarba dando por vencido, como si devolviera un bebé adoptado solo porque se portaba mal. Fue complicado y yo solo pensaba en que tenía que haber alguna solución más allá de renunciar a Uma”, comenta Santiago.

Ante esto, él pidió una última oportunidad y Verónica se la dio, y en el interín sucedió algo trascendental.

Dos días después de la crisis, Uma se escapó sin que ellos se dieran cuenta. De pronto Verónica recibió una llamada; que habían visto a una perra parecida cruzando la pista y a punto de ser atropellada. Felizmente al rato la encontraron jugando en el parque de la esquina y todo quedó en un gran susto.

“La angustia que sentí hizo que reaccionara y me hizo pensar en que tenía que darle una oportunidad, que tenía que intentarlo”, comenta Verónica.

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Si bien las cosas han mejorado con Uma, Santiago y Verónica no bajan la guardia. Los dos siguen al pie de la letra las recomendaciones de los especialistas.

Andrea Carrión

Claro que no fue tan fácil. Inmediatamente Santiago buscó entrenadores y expertos en conducta canina que lo asistieran en el proceso de equilibrar a Uma. Se informó en Internet, buscó distintos tratamientos y le compró una caja transportadora para hacerle entender que mientras ellos no estuvieran en el departamento, ese sería su espacio seguro.

Esterilizarla y comprarle juguetes que permiten esconder comida también ayudó a calmar su ansiedad.

“A partir de ahí hubo un cambio. Uma ya no está tan alterada, ha mejorado mucho, pero no es gratuito, tenemos nuestra estrategia y trabajamos duro en eso”, explica Santiago. “De hecho está siendo un buen entrenamiento para cuando tengamos hijos porque así como esto te puede suceder con una mascota, también puede pasarte con los hijos, y no se trata de deshacerte de ellos sino de entenderlos y atenderlos. El manejo de la paciencia es básico”, agrega.

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Según Santiago, uno de los beneficios de tener a Uma en casa es que acompaña a su Jack Rusell Kira. Ella perdía mucho pelo al quedarse sola y desde que llegó Uma, Kira dejó de lloriquear y la caída excesiva de pelo paró.

Andrea Carrión

Se estima que en el Perú existen cerca de 6 millones de perros desamparados. Los problemas de conducta no son el único motivo, pero sí son un factor determinante y muy presente. Afortunadamente puede tener solución si es que las personas están dispuestas a darse, y darle a su mascota, la oportunidad de corregirlas.

WUF es una asociación sin fines de lucro que, como muchas otras, promueve no solo la adopción de perros sino también la tenencia responsable de mascotas pues cree que un perro equilibrado es un perro menos en la calle.

Para más información sobre WUF y su galería de fotos de Wufs en adopción visita wuf.pe

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