
El referéndum escocés de setiembre del 2014, ganado finalmente por quienes no quisieron romper con el resto del Reino Unido, hizo la primera grieta en un tabú que una hipotética independencia catalana podría abrir: el de la inviolabilidad de las fronteras de Europa Occidental, que no se mueven desde la Segunda Guerra Mundial.
Una independencia de Cataluña, pactada con Madrid tras un referéndum legal y con garantías o de forma unilateral como pretende hacerla el gobierno catalán, sería un terremoto que revolvería la esencia de la Unión Europea, un club de estados que han ido construyendo una maquinaria política y legal que nació entre otras cosas para evitar precisamente eso, que los nacionalismos generaran conflictos.
Mientras la Comisión Europea repite que confía en el presidente español para gestionar la crisis, que el referéndum fue ilegal, que la solución debe ser dialogada y acorde con el marco constitucional español y que una Cataluña independiente saldría de la UE, la intranquilidad aumenta en las cancillerías del bloque.
Un ejemplo perjudicial
Un repaso al mapa de la Unión Europea muestra que hay decenas de regiones con autogobierno y muchas de ellas tienen partidos nacionalistas que verían en una Cataluña independiente un fuerte imán. Algunos de esos movimientos tienen la fuerza del nacionalismo flamenco, socio mayoritario en el Gobierno Belga.
Hay nacionalismos en la Bavaria alemana, en el Tirol austríaco, en Escocia y Gales, en la Padania y la Lombardía italiana, en la Córcega francesa, minorías húngaras en Serbia, Rumanía y Eslovaquia que soñarían con romper con sus países para volver a Hungría y minorías rusas cercanas a un tercio de la población en Lituania.
Muchas regiones, como los ‘länder’alemanes, Escocia y Gales o las regiones belgas, tienen altos niveles de competencias propias que les acercan a la situación de Cataluña.
Ion Pagoaga, analista del European University Institute y especialista en crisis secesionistas, considera que “el caso escocés del 2014 sí generó un camino legal y democrático para la secesión que podía ser imitado y fue tomado como ejemplo por otros. El caso de Cataluña no lo es tanto, pues es una vía más rupturista”.
Pagoaga cree que “puede ayudar a muchos partidos secesionistas en cuanto a la movilización de sus filas y a captar nuevos miembros, pero el que puedan llevar algo a cabo depende más bien de los recursos con los que cuenten, como apoyo parlamentario. Si no tienen representación en cámaras regionales, no creo que puedan hacer mucho”.
Bruselas no quiere que la crisis degenere y pide que se pase rápidamente de la confrontación al diálogo. Y advierte a quien quiera escuchar al nacionalismo catalán que si se celebra un referéndum de acuerdo con la Constitución española, el territorio que se independiza se encontraría fuera de la UE. Si esa independencia fuera unilateral, la expulsión sería además inmediata.
Pagoaga también considera que Cataluña puede ser un ejemplo perjudicial para “aquellos partidos que no necesariamente son independentistas sinceros, partidos que pueden ser regionalistas, autonomistas o incluso independentistas de fachada y representan una identidad distinta a la del Estado central”. Estos, asegura Pagoaga a El Comercio, “pueden ser presionados por los anteriores movimientos secesionistas o por otros partidos que defiendan esas ideas”.
Regiones separatistas en Europa
Córcega
El independentismo venía en declive en la isla que desde 1768 forma parte de Francia, pero ha resurgido con la victoria de los nacionalistas de Per a Corsica en las elecciones regionales del 2015.
Padania
Milán, Venecia y Florencia son algunas ciudades que forman parte de Padania. Ahí, el Partido Liga Norte quiere la independencia porque aseguraba que no reciben de vuelta lo que pagan en impuestos.
Escocia
Algunos escoceses representados por el Partido Nacionalista (SNP) quieren separarse. En el 2014 hubo un referéndum y la mayoría se decantó por el No. Pero luego del ‘brexit’, el tema ha vuelto a la discusión pública.
País Vasco
Desde los años 70 la región ha adquirido gran autonomía en temas como educación, impuestos y seguridad pública. En el 2014 hubo una consulta simbólica. Hoy el 41% de los vascos quiere una nueva votación.
Flandes
En el 2014, la Nueva Alianza Flamenca fue el partido más votado. Su líder, Bart de Wever, está convencido de que Bélgica se “evaporará”, pero hoy el número de flamencos que quieren la independencia se mantiene en 10%.
Partidos separatistas o regionalistas
España
País Vasco: PNV, 28 de 75 diputados en el Parlamento vasco. Bildu (rama política de la otrora ETA) tiene 18 de 75.
Galicia: Bloco Nacionalista Galego y varios otros minoritarios.
Canarias: Coalición Canaria (regionalista) y varios otros minoritarios.
Bélgica
N-VA flamenco: 33 de 150 diputados, primera fuerza política del país.
Vlaams Belang: minoritario, de ultraderecha y xenófobo.
Rassemblement Bruxelles-France: pide la unión de la Bélgica francófona con Francia.
Reino Unido
SNP escocés: 63 de 129 diputados en el Parlamento regional. Ya hizo el referéndum del 2014.
Gales: Plaid Cymru tiene 12 de 60 diputados en la Asamblea de Gales.
Croacia
Asamblea Democrática de Istria y el Fórum Democrático Istrio.
Finlandia
Future of Aland.
Italia
Liga Norte: busca la independencia del norte italiano.
Tirol del Sur: movimiento minoritario separatista para unir esa región del norte de Italia a Austria.
Holanda
Frisian National Party.
Polonia
Silesian Autonomy Movement.
Portugal
Frente de Liberación de las Azores.
República Checa
Moravia: Moravane.