l 28 de julio de 1987, Alan García anunció su proyecto de estatización de la banca. En respuesta, Mario Vargas Llosa redactó un manifiesto titulado ‘Frente a la amenaza totalitaria’. El novelista logró reunir un centenar de firmas de la intelectualidad contra “la concentración del poder político y económico en el partido gobernante”. Publicado en los diarios el 3 de agosto, fue el punto de partida del Movimiento Libertad, consumado el 21 de ese mes en un acto público que reunió a 130 mil personas en la Plaza San Martín. Libertad se alió pronto con Acción Popular y el PPC para formar el Frente Democrático (Fredemo). Empezó una campaña publicitaria agresiva contra los adversarios ideológicos y el mismo Estado, y el derroche de carteles para las elecciones municipales de 1989 y las generales de 1990. Honesto sobre la necesidad de un shock económico e insistente en su visión de modernidad europea para el país, Vargas Llosa no pudo conectar con el sector popular informal. Fujimori, el outsider, construyó su victoria sobre ese punto ciego y sobre la oposición al shock, que no tardó en aplicar una vez en el poder.