La verdad es que me quedé sorprendida por la excelente atención que Wilson –no es su verdadero nombre- me dio. Su actitud de servicio, su disposición a siempre tratar de resolver los retos de mi caso y su determinación para ayudarme a navegar la burocracia de la organización grande y compleja en la que trabaja me dejó asombrada. Y no pude evitar pensar en lo poco común que es encontrar personas que hagan tan intencionalmente bien su trabajo en ese sector.
Y es que en muchos lugares parecen haber perdido la mística del buen servicio al cliente –o de simplemente hacer bien su trabajo-. Las razones son muchas y podría escribir sobre todas ellas: los malos jefes que corroen el espíritu de sus trabajadores, las organizaciones que no son coherentes en tratar a sus empleados con el mismo respeto que tratan a sus clientes, los muchos cambios en las organizaciones, la poca inversión en la motivación de los equipos, entre otros.
Pero hay otra razón por la que muchos no asumen responsabilidad con su trabajo en general: no logran relacionar el impacto directo que tienen sus comportamientos, la calidad de su trabajo para su marca personal, reputación y nivel de empleabilidad. Es como si su actitud y su carrera caminaran por cuerdas separadas y así caen víctimas de esa prevalente mentalidad de esperar recibir antes que dar, la que corroe su espíritu y los resultados de su vida laboral.
Como antídoto a esa mentalidad, comparto las 5 ideas, sencillas pero brillantes que mencionó Jack Welsh -quien fuera uno de los lideres empresariales más reconocidos del mundo- cuando alguien le preguntó cómo podía avanzar sostenidamente en su carrera:
Estas 5 ideas resumen brillantemente la ruta al éxito para quienes las viven a diario con convicción. Regresando a Wilson, le escribí una nota a su jefa felicitándolo y si alguna vez decide cambiar de trabajo, de él daré las mejores referencias como seguro lo harán muchos otros. Se las merece.
Contenido GEC
Contenido GEC