Venuca Evanan, artista visual, ilustradora y heredera de las expresiones artísticas de Sarhua. (Foto: Tabata Matos)
Venuca Evanan, artista visual, ilustradora y heredera de las expresiones artísticas de Sarhua. (Foto: Tabata Matos)
/ Javier Leturia
Por Czar Gutiérrez

Insignia de mando para el combatiente, marca de dignidad para cualquier mortal, el uso de la vara ya tenía carta de ciudadanía entre babilonios, griegos y egipcios, que celebraban sus fiestas del equinoccio a bastonazo limpio. Pero el espíritu castrense del adminículo se consolida cuando cónsules y pretores de Roma lo empuñan sobre briosos corceles. Herencia que aterrizará, siglos después, en la chispeante investidura ornamental de los mariscales de campo ingleses y alemanes, especialmente diligentes a la hora de matar dragones. Y entre nosotros, será tras la rebelión de José Gabriel Condorcanqui y Túpac Catari (1780-81) cuando establezca la autoridad de los alcalde-vara o varayoc (“el que porta la vara”, en quechua), de alta visibilidad en Calca y otros pueblos del Valle Sagrado.