Liberachos, por Rodrigo Salazar Zimmermann

“Tratan como eterno menor de edad al ciudadano; buscan reemplazarle su capacidad de agencia y raciocinio con prohibiciones”.

    Rodrigo Salazar Zimmermann
    Por

    Periodista y director ejecutivo, Consejo de la Prensa Peruana

    "El liberacho está cambiando la filosofía del liberalismo. En lugar de fomentar las libertades, promueve las prohibiciones. Es estatista. Busca someter los duramente ganados derechos individuales a su ‘deber ser’ del bien común". (Ilustración: Víctor Aguilar)
    "El liberacho está cambiando la filosofía del liberalismo. En lugar de fomentar las libertades, promueve las prohibiciones. Es estatista. Busca someter los duramente ganados derechos individuales a su ‘deber ser’ del bien común". (Ilustración: Víctor Aguilar)

    En la constantemente cambiante escala de las posiciones políticas, cabe prestarle atención a un nuevo protagonista: el liberacho, aquel liberal con ideas progresistas pero actitudes de facho. El liberacho se vende como un liberal buena onda –es un defensor de minorías, un activista por la equidad y se proyecta como un revolucionario de las estructuras de poder–, pero su razonamiento político y los mecanismos que emplea para llevar a cabo su proyecto son antidemocráticos. Como ha dicho el intelectual progresista Noam Chomsky, este personaje ha tomado el peor elemento de la derecha conservadora, el autoritarismo. Es el macartista de la izquierda.

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