Firme y feliz

“El descrédito de la felicidad, vía el camino colectivo o comunitario, se ha vuelto un fenómeno mundial”.
La actriz estadounidense Rhea Seehorn, recordada por interpretar a la icónica Kim Wexler en "Better Call Saul", ahora asume el rol protagonista de Carol Sturka en la serie "Pluribus" (Foto: High Bridge Productions / Sony Pictures Television / Apple TV+)

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Uno de los grandes retos de las ciencias sociales es explicar por qué las personas sacrifican su soberanía individual ante las exigencias de los pensamientos, reglas y restricciones colectivas. La mayoría de las teorías sociológicas y políticas son intentos de responder a dicho reto.

Menciono eso después de seguir la serie “Pluribus”, de Apple TV. En esta, la Tierra es invadida por un virus alienígena de una especie que tiene como imperativo biológico generar una conciencia colmena, uniendo a todos los habitantes en un ente colectivo con el objetivo de lograr la felicidad perpetua.

Sin embargo, hay habitantes que son inmunes al virus y que luchan por su individualidad y se resisten a la colmena y la felicidad que brinda, especialmente en el cumplimiento de los deseos de cada uno.

El problema es que la colmena satisface prácticamente toda necesidad humana. Entonces algunos de los humanos no infectados se niegan a luchar contra el invasor extraterrestre. Es así como la serie presenta un futuro distópico muy particular: negarse a ser infectado por una felicidad y bienestar obligatorio.

En latín, ‘pluribus’ significa ‘de muchos’, aunque los creadores de la serie dicen que sacaron el título del lema presente en el escudo estadounidense, “E pluribus unum” (A partir de muchos, uno); o sea, el sueño democrático de formar una sola nación de muchos diferentes. Este sueño se plasma también en el lema peruano “Firme y feliz por la unión”, que data de principios del siglo XIX.

Ahora que estamos en plena campaña electoral y navideña, nos hartan con mensajes de unidad, colectividad y felicidad nacional deseables, pero no existentes. No obstante, la mayoría de los peruanos no ha sido efectivamente contagiada por este virus unitario y prefiere las salidas individualistas y poco comunitarias en lo que llamamos la informalidad. La felicidad hoy en día proviene más en hacer lo que te halaga y conviene, y poco en lo relacionado con el bien común. Creo que dejamos de creer en el ‘pluribus’ después de décadas de desilusión y traición por parte de la clase política y la inoperancia de las instituciones democráticas.

El descrédito de la felicidad, vía el camino colectivo o comunitario, se ha vuelto un fenómeno mundial. De ahí la popularidad de candidatos y propuestas poco institucionales y muy personalistas en las cuales las personas depositan su fe. También de este fenómeno surge la búsqueda de soluciones facilistas a problemas complejos. En el caso de nuestro país, la lucha contra la inseguridad por medio de estados de emergencia, por ejemplo.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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