El aumento de la inversión privada ha sido una sorpresa positiva, y podría resultar en una mayor tasa de crecimiento de largo plazo. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) nuevamente ha revisado al alza su proyección para este año a 14%, y para el próximo a 8,5%. El ministro Elmer Cuba ha insistido en la promoción de la inversión privada como motor del crecimiento y conviene preguntarnos si solo mayor inversión es necesaria.
La razón de inversión privada al PBI, que finalmente determina su contribución al crecimiento económico, ofrece otra mirada. El BCRP estima que esta tasa llegó al 16,7% en el 2T26 en su promedio de cuatro trimestres y se ha mantenido en ese nivel desde finales del 2024. Aunque la tasa de crecimiento de la inversión se ha ido acelerando y llegó al 17,6% en 2T26, fue muy baja entre el 2021 y 2024. Fueron los años del gobierno del expresidente Castillo, en los que hubo mucha desconfianza del sector privado. Su crecimiento reciente se explica más por la mejora de los términos de intercambio, cuyo crecimiento promedio de 12 meses se aceleró hasta 24% en 2T26 tras registrar caídas entre el 2021 y 2023, que a políticas de promoción a la inversión.
Sin embargo, la tasa con respecto al PBI es más baja que la registrada en el período de rápido crecimiento entre el 2009 y 2015, cuando llegó a 19,6% y la tasa de crecimiento del PBI a 5% por año. El ministro Cuba quiere hacer que la economía crezca nuevamente a esas tasas, y es correcto pensar que necesitamos promover la inversión. Pero un análisis detenido de la eficiencia de la inversión privada indica que es condición necesaria pero no suficiente.
Una forma de analizarla es usando la teoría de crecimiento de Harrod-Domar y su definición de la tasa incremental de capital y producto. Esta se define como el aumento en el capital, es decir, la inversión, por aumento en el producto—el aumento del PBI. Esta tasa nos dice cuánto de aumento de capital, es decir, de inversión privada, es necesaria en una economía para generar una unidad de producto y mide la eficiencia del capital.
Usando la información del BCRP hemos podido calcular esta tasa para el período de reformas estructurales entre el 2002 y 2011; durante el gobierno de Ollanta Humala entre el 2011 y 2016; y el más reciente período entre el 2024 y 2026. La sorpresa es que esta tasa de eficiencia de la inversión privada fue muy alta en el primer período, cuando promedió 3,4; de allí se deterioró y subió a 5,7 durante el período de Humala; y siguió subiendo a 7,6 en los últimos dos años.
Este ejercicio nos indica que cada vez se ha hecho más ineficiente la inversión privada en generar crecimiento. Es difícil identificar los factores detrás de esta mayor ineficiencia, pero no es sorpresa que el exceso de requisitos para la aprobación de proyectos de inversión; la mayor ineficiencia del Estado, que cada vez es más burocrático; y el deterioro del Estado de derecho y protección a la propiedad privada hayan erosionado la eficiencia de la inversión privada.
Las cuentas de ahorro-inversión del BCRP nos dan otra lectura de que la inversión privada, a pesar del aumento de los términos de intercambio, crece a ritmos por debajo de su potencial. En el 2T26, el ahorro privado llegó a 22,1% del PBI, muy por encima de la tasa de inversión de 17,6%. Este exceso de ahorro de 5,7% del PBI sirvió para financiar un exceso de ahorro externo de 4,5% del PBI —la economía exportó ahorro al resto del mundo— y el desbalance entre ahorro e inversión del gobierno de 1,3% del PBI.
Este exceso de ahorro sobre inversión indica que al sector privado le convino invertir parte de sus ahorros fuera del país y es una señal de que las condiciones internas no justificaron una mayor inversión. Por otra parte, los estudios del Banco Mundial concluyen que la inversión pública tiene poco impacto en el crecimiento del PBI, sobre todo a nivel local y regional. Ello, combinado con la reciente asignación de un mayor presupuesto a regiones y municipios, indica que este financiamiento de la inversión del gobierno con ahorro privado podría haber resultado en el menor crecimiento económico.
El objetivo de elevar el crecimiento de la economía al 5% como plantea el gobierno no solo depende de que la inversión privada crezca, sino de una reasignación hacia una mayor tasa de inversión privada. También son necesarias políticas que mejoren la eficiencia de la inversión, lo cual implica necesariamente un mayor desarrollo institucional, y sobre todo un Estado de derecho más predecible. Finalmente, también es necesario una mayor eficiencia de la inversión pública.
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