La basura en las redes sociales

“Es vital que todas las redes sociales adopten medidas para limitar el tiempo de uso de los menores”.

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El acuerdo judicial de Meta –la dueña de Facebook e Instagram– con los fiscales de 48 estados de Estados Unidos fue celebrado como un golpe demoledor contra las redes sociales acusadas de dañar la salud mental de los menores. ¿Pero realmente va a cambiar algo?

Tras entrevistar a Arturo Béjar, el exingeniero de Facebook e Instagram que fue el testigo estrella de la fiscalía en el juicio contra Meta, dudo de que las cosas vayan a cambiar mucho. El acuerdo es un paso adelante, pero difícilmente frenará la epidemia de depresión juvenil que muchos estudios adjudican a las redes sociales. En el juicio en California, los fiscales los acusaron de crear intencionalmente sus algoritmos para fomentar la adicción de los jóvenes a las pantallas con herramientas como el deslizamiento infinito de videos, las notificaciones constantes y los contenidos sexuales. El fundador de Meta, Mark Zuckerberg, y sus ejecutivos negaron hasta el día del acuerdo que sus redes estuvieran dañando la salud mental de los menores. Bajo el acuerdo, Meta deberá pagar casi US$18.000 millones en daños y perjuicios y hacer varios cambios en sus algoritmos. Entre otras cosas, la empresa aceptó limitar a dos horas por día el uso de Facebook e Instagram para menores de 18 años y bloquearles ambas aplicaciones entre la medianoche y las 6 a.m.

Todo eso está muy bien y ayudará a reducir el tiempo que los menores pasan frente a las pantallas. También presionará a TikTok, YouTube y otras redes a tomar medidas parecidas, porque este caso creará un precedente para futuros juicios. Sin embargo, la multa de US$18 mil millones es una bagatela comparada con los US$60 mil millones que Meta ganó en los últimos tres meses.

Béjar me dijo que no cree en las promesas de Zuckerberg de que cuidará el bienestar mental de los niños y adolescentes. Béjar trabajó en Facebook entre el 2009 y el 2015, y llegó a ser director de ingeniería para la protección de menores. Tras el acoso que sufrió su propia hija en Internet, regresó para trabajar del 2019 al 2021 como consultor ejecutivo de Instagram para combatir los abusos en línea y el ‘bullying’. Según me dijo, en esos años tuvo más de 100 conversaciones con Zuckerberg, en muchas de las cuales le alertó sobre estos problemas, pero no obtuvo respuestas positivas.

Lamentablemente, el acuerdo judicial no elimina el deslizamiento infinito de videos que mantiene a los jóvenes enganchados durante horas ni obliga a la empresa a cambiar sus algoritmos, que leen los gustos de los menores y les mandan contenidos parecidos para dejarlos pegados al celular. Tampoco obliga a Meta a tomar medidas para evitar que depredadores sexuales usen cuentas falsas. Según un vocero de Meta, el acuerdo “traza el camino a seguir” para toda la industria. Sin embargo, solo será efectivo si TikTok y YouTube “implementan este nuevo marco de inmediato”, porque, de otra manera, los jóvenes simplemente migrarán de una red a otra, agregó.

Ciertamente, es vital que todas las redes sociales adopten medidas para limitar el tiempo de uso de los menores. Pero eso sería apenas un primer paso: mientras no se controle el contenido, nuestros niños seguirán siendo expuestos a un bombardeo constante de basura.

–Glosado y editado–

© Distribuido por Tribune Content Agency, LLC

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