Ven al sur

“El turismo es de las pocas actividades que no se ha recuperado totalmente de la pandemia, y en el sur el impacto es mayor que en el resto del país”.­
Perú Travel Mart es la rueda de negocios más importante del sector turismo. Foto: Gercetur Cusco

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Las abrumadoras mayorías obtenidas por Juntos por el Perú en el sur –más del 70% en algunos departamentos y más del 80% en otros– están siendo interpretadas como una protesta contra un modelo económico que, a pesar de todos los beneficios que ha traído, no estaría satisfaciendo las necesidades de una parte del país. Superficialmente, suena lógico. Pero lo que falta en esa interpretación es un nexo causal entre la presunta insatisfacción con el modelo económico y el voto por la extrema izquierda. ¿Qué le haría pensar a la gente del sur, que vota desde hace años por alcaldes y gobernadores de izquierda, cada uno más ineficaz que el otro, que la izquierda le va a solucionar sus problemas? La respuesta correcta probablemente sea “nada”.

Eso no quiere decir que la gente sea irracional ni, mucho menos, ignorante. En los últimos 15 años la economía del sur, definido puramente en función de esas mayorías electorales como Apurímac, Ayacucho, Cuzco, Huancavelica, Moquegua, Puno y Tacna, ha crecido 76%, opacando al resto del país, donde la economía –el “valor agregado bruto” para ser exactos– creció solamente 64% en ese mismo lapso. La gente del sur obviamente se da cuenta de que su situación económica ha mejorado en estos 15 años y en los últimos 30 también. Lo ven en sus ingresos. Lo sienten en su estilo de vida. Saben que el mercado es un mejor amigo que el Estado.

Quizás la pieza que esté faltando en este rompecabezas sea entender los motivos de su voto. No todo el mundo vota por consideraciones económicas. Puede ser que eso que llaman voto “identitario” realmente exista, aunque a este economista no le quede claro en qué consiste esa identidad. Cabe también, por supuesto, la posibilidad de que no haya nada bajo ese sombrero. Los políticos son maestros en crear palabras huecas. Pero el punto es que las consecuencias económicas del voto no necesariamente son las únicas ni las que más le importan a la gente. Por eso mismo, el resultado de la votación no debe tomarse como un llamado al intervencionismo económico.

Dicho esto, ¿hay algo que el nuevo gobierno deba hacer urgentemente por el sur? Pues sí: terminar de arreglar los problemas del turismo creados, entre otros, por el congresista Roberto Sánchez cuando fue ministro. El turismo es de las pocas actividades que no se ha recuperado totalmente de la pandemia, y en el sur el impacto –medido, por ejemplo, por el arribo de huéspedes– es mayor que en el resto del país.­

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