Dos inculpados por la tragedia del Mar Bravo han hecho declaraciones de suma gravedad ante el tribunal correccional, que no pueden pasar en silencio. Nos referimos a lo dicho por Casasola y López, al afirmar que han sido torturados cuando declararon en la intendencia. Quizá lo dijeron con el objeto de defenderse y mejorar su causa, y destruir la fuerza probatoria de declaraciones comprometedoras, pero es posible que sea cierto. Suponemos que las autoridades judiciales han iniciado las investigaciones. No puede admitirse que, al margen de la ley, se emplee en el Perú la tortura como medio de prueba.
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