Inició diciembre y con ello el calendario de Adviento, es decir, una serie de celebraciones importantes dentro del catolicismo, como la Navidad, festividad que se celebra en gran parte del mundo. Sin embargo, previo al nacimiento del niño Jesús, no solo se conoce el aclamado calendario de Adviento sino también la Corona de Adviento, la cual es un símbolo de gran significado y tradición para muchas familias. La corona de adviento está enmarcada por cuatro velas y cada una de ellas representa un significado según sus colores. Durante estas semanas, los creyentes católicos meditan y se alistan para la llegada de Cristo. Aquí te contamos más al respecto.
Este 2025, el Adviento inició este domingo 30 de noviembre y se extenderá hasta el 24 de diciembre, marcando también el inicio del Año Litúrgico Católico. Esta corona de Adviento está conformada por tres velas moradas y una rosada, las cuales estarán sobre la corona, además de un cirio en el centro.
Aquí tienes el calendario exacto:
A continuación, te presentamos el significado de cada vela que tiene un propósito espiritual especialmente en esta temporada tan importante:
“Señor Jesús, en este tiempo de Adviento te rogamos que nos concedas un corazón vigilante, lleno de esperanza y amor por tu venida. Inflama nuestros corazones, Espíritu Santo, para que llenos de valentía, permanezcamos alertas y volcados en amor hacia nuestro prójimo, esperando tu llegada. Amén”.
“Padre bueno, concédenos poder preparar el camino del Señor y enderezar las sendas de nuestras vidas. Permítenos ser tierra buena, por la que pueda caminar a sus anchas tu Hijo amado. Danos un corazón que escuche tu Palabra para poder convertirnos. No somos dignos de que Jesús nos habite, pero tú puedes convertirnos en un hogar cálido y limpio para Él. Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesús, en el poder del Espíritu Santo. Amén.”
“Señor Jesús, con humildad te pedimos que nos capacites para ser fieles testigos de ti, que eres la Luz. Danos la fuerza de tu Espíritu, para que, amando como tú, entregando la vida en servicio, perdonando setenta veces siete, amando al que nos ofende, yendo por el mundo derramando misericordia sin límite, glorifiquemos a nuestro Padre y seamos invitación viviente para seguirte. Amén.”
“Amado Padre, con el corazón contrito y humillado, te rogamos nos concedas el poder dar a luz a tu Hijo amado en medio del mundo. Que, así como nuestra santa Madre María te dijo: ¡Sí, hágase en mí tu Palabra!, podamos hacerlo y llevar a nuestro Señor a todos los rincones de nuestro mundo personal, a todas las relaciones y ámbitos. Llénanos de gracia, consuélanos con tu presencia y destierra el miedo que nos impide abrazar sin límites el Evangelio. Amén."
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