En los últimos años, la sostenibilidad dejó de ser solo una moda o una estrategia de imagen para convertirse en una exigencia concreta del mercado, los reguladores y los inversionistas. Sin embargo, esta presión creciente por comunicar resultados ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) trae consigo un riesgo importante: el greenwashing, que consiste en presentar una imagen más sostenible de lo que realmente es una empresa o producto.
En Perú, aunque el término aún no es muy conocido, las empresas que hagan afirmaciones ambientales engañosas pueden enfrentar multas y sanciones bajo las mismas normas que regulan la publicidad falsa:
En esa línea, Indecopi puede imponer multas de hasta 700 UIT (más de S/ 3.7 millones) por cada infracción grave relacionada con publicidad ambiental engañosa. Además, puede ordenar amonestaciones, medidas correctivas como retractaciones públicas o el retiro de mensajes.
¿Cómo evitar caer en greenwashing?
Según Cecilia Rizo Patrón, directora ejecutiva de Avanza Sostenible, las empresas pueden aplicar estos criterios clave para comunicar sostenibilidad con integridad:
“Es importante resaltar que toda afirmación ‘verde’ debe estar respaldada por evidencia verificable, ya sea certificaciones, estudios técnicos, mediciones de huella, etc., y que incluso el uso de términos genéricos como eco-friendly, carbono neutral o 100 % sostenible solo pueden usarse si el proveedor demuestra científicamente su veracidad”, explica Rizo Patrón.
Agrega que el greenwashing no se combate con discursos, sino con transparencia, gobernanza y visión empresarial. “En un contexto regional donde las exigencias se están volviendo obligatorias, las empresas peruanas tienen dos caminos: esperar a que se les imponga o liderar la transición, porque las compañías que utilicen claims ecológicos sin sustento se exponen a multas significativas y a la pérdida de confianza de consumidores e inversionistas”, finaliza la directora ejecutiva de Avanza Sostenible.
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