Debate: ¿Profesionalizar al serenazgo a través de una entidad?
Debate: ¿Profesionalizar al serenazgo a través de una entidad?
Redacción EC

Mayor profesionalización

- César Bazán Seminario -
 

Coordinador del Área de Seguridad Ciudadana del Instituto de Defensa Legal (IDL)

Lima es una ciudad desigual en muchos aspectos. Uno de ellos es la provisión de servicios de seguridad. Por un lado, tenemos distritos que cuentan con una dotación policial considerable en relación con la población que cuidan (en San Isidro un efectivo vela por 272 vecinos, en el Cercado hay un policía por cada 341 habitantes y en Barranco un efectivo cuida a 356 personas). Mientras que en otros distritos son pocas las probabilidades de que un vecino vea a un policía en la calle (en Santa Anita un policía de comisaría vela por 2.793 personas, en hay un efectivo por cada 2.641 vecinos).

Esta desigualdad en la distribución de los recursos policiales se da también en el ámbito de los servicios municipales de serenazgo. A la cabeza del ránking de serenazgos aparece también San Isidro, donde hay un sereno por cada 61 vecinos, seguido de Miraflores con 110 y del Cercado de Lima con 163. Al final de la tabla están Comas y Chorrillos, que tienen un sereno para cada 7.576 y 5.856 habitantes, respectivamente. Si miramos solo el presupuesto de cada municipio, vemos que el quintil de distritos que más gasta destinó más de S/.217 millones a seguridad durante el 2014, mientras que el quintil que menos invirtió dedicó solo S/.8 millones.

Esta brutal desigualdad debe ser combatida de alguna manera, apuntando a acercarnos al tope de la tabla. Una manera de enfrentar el reto es profesionalizar el servicio de serenazgo, lo cual debe hacerse dentro de las competencias establecidas en la Ley Orgánica de Municipalidades y la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales. Esa es la idea que debe nutrir la existencia de una escuela de serenos, que en Lima ya existe y se llama , dependiente de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Esta escuela fue creada durante la gestión pasada y desde el 2012 ha dictado cursos de formación y profesionalización para efectivos de varios distritos de la capital.

Existen razones para optar por potenciar una sola escuela en lugar de promover la apertura de varios centros en los distritos limeños o tender a que esta escuela sea adscrita a la Policía Nacional del Perú. La primera es que Cemfocas es un proyecto ya avanzado, que no debe ser desmontado, sino todo lo contrario. La segunda, porque hay una experiencia ya desarrollada por la escuela a través de cursos locales e itinerantes, con varias promociones de egresados. Lo que debe hacerse es un balance de errores y potencialidades, con lecciones aprendidas, y centrarse claramente en superar los problemas encontrados.

Por otra parte, la policía no dirige solo una escuela, sino casi una treintena en todo el país. Obviamente de policías, no de serenos. El año pasado realizamos una investigación sobre la escuela de oficiales, para saber cómo se forman los policías en materia de derechos humanos y policía comunitaria. Lamentablemente, los hallazgos fueron preocupantes. Ni qué decir de las escuelas de suboficiales. Con ese antecedente, lo más aconsejable es que la policía dedique a superar problemas en casa, en lugar de cargarse con una escuela más, y esta vez de funcionarios diferentes, léase serenos.

Unidad en la acción

- Octavio Salazar -

Congresista de la República y ex ministro del Interior

El presidente de la República ofreció liderar la lucha contra la inseguridad ciudadana. De hecho, fue una de sus banderas de campaña. Pero el balance de sus casi cuatro años de gobierno muestra altos índices de victimización, delincuencia y crimen organizado. 

Coadyuvan a dicho incremento el desastroso tratamiento del gobierno a la institución policial como el descabezamiento de la PNP con el pase al retiro de 29 generales, lo que afectó la cadena de mando y la especialización; la poda institucional que pasó al retiro a oficiales capacitados en y el FBI; y la burocratización operativa de la institución (18 direcciones ejecutivas, administrativas y operativas policiales).

A ello algunos “expertos” proponen la “municipalización” policial del serenazgo. Sin embargo, la experiencia de países como México indica que ha resultado un desastre. Las “policías” locales de ese país han sido mucho más fáciles, por ejemplo, de ser infiltradas por el narcotráfico.

Desde luego, se debe trabajar con el serenazgo, potenciando así la labor de control. Las juntas vecinales son también una parte importante de esta cadena de voluntades, pues ellas son las que mejor saben dónde se genera el delito y cómo actúa la delincuencia. El policía debe estar en las calles, donde el ciudadano lo necesita, de la mano con el serenazgo, con los municipios, con las juntas vecinales. Necesitamos que cuente con mejores recursos tecnológicos, sea más eficiente y esté articulado con todos los actores de esta cadena de voluntades. 

Para ello, hemos presentado un proyecto de ley que regula el serenazgo en el país, para establecer un marco normativo que regule su accionar, establezca sus funciones, obligaciones y facultades, así como la capacitación y acreditación de sus efectivos, con el liderazgo funcional de la PNP.

En tal sentido, proponemos que las actividades del serenazgo sean desarrolladas en concordancia con los planes operativos de la PNP, de tal manera que funciones como el desarrollo de acciones de prevención y disuasión de actos delictivos a través del patrullaje integrado y vigilancia urbana se efectúen con la intervención y dirección de la PNP.

Así, un aspecto central de nuestra propuesta se refiere a la Escuela de Formación del Serenazgo Municipal, que estará adscrita a la PNP como institución a escala nacional encargada de la formación del personal civil destinado a la prestación del servicio de seguridad ciudadana que brindan las municipalidades.

Es decir, la PNP se encargará de la formación y capacitación del personal que conformará el serenazgo (unidad de doctrina y criterio nacional sobre aspectos fundamentales de su formación).

Es decir, el certificado de formación y capacitación que expida la o, en su caso, la respectiva Escuela Regional de la PNP será indispensable para integrar el cuerpo de serenos de una municipalidad. 

Finalmente, un aspecto importante para tener en cuenta es la uniformidad e integración de las tecnologías de información y comunicación que utilicen los servicios de serenazgo.