La expropiación del estudiante, por Enrique Pasquel

A propósito del proyecto de ley universitaria que se debate hoy en el Congreso de la República

La expropiación del estudiante, por Enrique Pasquel

Hoy escribo especialmente para ti, que estudias en la universidad o que quieres estudiar en ella.

Seguro has escuchado que el proyecto de ley universitaria, de aprobarse, expropiaría a las universidades de su autonomía. Y es que la superintendencia que propone crear decidiría quién puede enseñar qué, dónde puede hacerlo y bajo qué términos. Lo que, sin embargo, quizá no has escuchado, es que simultáneamente te expropiaría de tu libertad de elegir qué estudiar.

Te explico. Hoy tienes una multiplicidad de opciones educativas entre las cuáles escoger. En cambio, si se aprueba el proyecto, solo existirá el tipo de educación que la burocracia de la superintendencia quiera.

Es cierto que algunas de dichas opciones universitarias son buenas, otras regulares y varias, a mí, me parecen francamente malas. Sinceramente, muchas de ellas no las elegiría si fuese tú. Pero ¿quién soy yo para privarte de elegir cuál de todas ellas prefieres o te conviene más?

No sé cómo es tu vida. No conozco si quieres o necesitas lo mismo que yo cuando fui estudiante. Tampoco sé a cuánto asciende la mensualidad que puedes pagar. En este país, lo más probable es que trabajes para costear tus estudios y que no puedas solventar las universidades más caras y prestigiosas. ¿Tengo algún derecho a privarte de la posibilidad de elegir una universidad que no sea ‘top’ pero que sí puedas pagar? No lo creo. Pienso que nadie tiene ese derecho. Tú deberías ser libre y responsable de tomar esa decisión, asumiendo sus eventuales riesgos y beneficios. Sin embargo, en el Congreso sí hay gente segura de que puede legítimamente robarte esa decisión y de que saben mejor que tú qué te conviene.

Ahora, tengo que reconocer que hay universidades que estafan: ofrecen una enseñanza de calidad pero solo brindan una educación que lleva al desempleo. No obstante, la solución a este problema no es darle el control de las universidades al gobierno.

Piensa en lo siguiente. Sin duda, hay diarios que mienten o se equivocan. ¿Te parece que la solución a este problema es que el Estado cree una superintendencia que diga quién puede poner un diario, dónde y qué puede publicar?¿No preferirías ser tú el que elija a quién creerle, qué información consumir y qué diario comprar? ¿No sería mejor que se respete tu libertad de elegir? ¿Por qué sería distinto con la información que te brinda una universidad?

En todo caso, si el Estado quiere evitar que te engañen debería encontrar maneras de que tú conozcas las tasas de empleabilidad y los sueldos promedio de los egresados de cada institución para que puedas decidir mejor y para que las universidades cuya educación es inútil queden en evidencia.

Es más, el Estado debería aumentar tu abanico de opciones. En vez de seguir subsidiando a las universidades públicas que tienen bajas tasas de empleabilidad, podría utilizar esos recursos para ofrecer créditos estudiantiles baratos que financien los estudios de quienes no puedan costeárselos y logren los méritos académicos para ingresar a buenas universidades privadas o públicas (que obtendrían sus ingresos principalmente mediante esta nueva modalidad). Y así, nuevamente, se fomentaría la libertad, la responsabilidad y la competencia. 

Hoy martes el Congreso responderá una pregunta muy importante: ¿vivirás en un país en el que puedas elegir tu futuro o en otro en el que la burocracia tomará una de las decisiones más importantes de tu vida?