Carlos Bruce: Una minoría pide derechos que la mayoría le niega

Lee la entrevista completa de El Comercio al congresista impulsor del proyecto de la Unión Civil

Carlos Bruce: Una minoría pide derechos que la mayoría le niega

MARIELLA BALBI

Usted presentó 43 mil firmas a favor de la unión civil y el congresista Julio Rosas un millón, se quedó corto. ¿Qué implicancias tendrá esto?
No tiene ninguna implicancia. Yo no recolecté firmas, a mí me las presentó un colectivo que se llama Unión Civil. Pero está claro que estamos hablando de una minoría que pide derechos que la mayoría le niega. Hay gente que cree tener la razón diciendo “los heterosexuales somos mayoría” cuando las mayorías mandaron matar a Cristo, apoyaron las atrocidades de Hitler. Por ser más no están por encima de las minorías. En materia de derechos humanos, no hay mayoría que valga.
 
Los que presentaron las firmas se llaman Parejas Reales. ¿Quiere decir que las de los homosexuales no lo son?
Eso es un absurdo. Desde que el mundo es mundo hay personas del mismo sexo que se enamoran entre ellas. Tienen un amor igual de intenso que el de los heterosexuales y tienen el deseo de vivir en pareja. Eso existe. Quien diga que no, niega la realidad. El que en el Perú no puedan formalizar su relación es un acto discriminatorio, de marginación que debe acabar...
 
Le dicen que si fuera consecuente incluiría en su proyecto de unión civil el derecho de esas parejas a adoptar niños.
No lo hacemos porque hasta el día de hoy los estudios científicos no son concluyentes. Algunos dicen que para que el niño se desarrolle son necesarias una figura materna y una paterna. Aunque quedan cada vez menos familias así, en el Perú un 30% de las familias están a cargo de mujeres jefas del hogar. Otros estudios indican que no tiene ningún efecto, que basta que haya amor y cariño y con eso es suficiente. Hasta que no haya una conclusión clara, científica, el Estado –y yo formo parte del Estado– debe proteger al menor y no incluir la adopción. Ahora, si dentro de 10 años esto se aclara, no hay ningún problema en presentar un proyecto de ley en ese sentido y, como en toda democracia, se discutirá, no se va a imponer, se aprobará por mayoría. Ese argumento de no le den la unión civil porque después pedirán la adopción es absurdo. 
 
Entonces la mayoría puede imponer su criterio…
No. En el caso de la unión civil, estamos hablando de derechos humanos que no están sujetos a la decisión de la mayoría. En el caso de la adopción, se piensa en el niño. Más de 70 países han aprobado la unión civil o el matrimonio gay. Esos derechos están reconocidos en Naciones Unidas y en organismos de derechos humanos.
 
¿Cuál es la situación en América Latina?
Los únicos países que no tienen unión civil son Bolivia, Paraguay y el Perú. Hasta Chile ya aprobó en la Cámara de Senadores la unión civil para parejas del mismo sexo. La presidenta Bachelet tiene en su programa de gobierno la unión civil. De esos 70 países que aceptan la unión gay, la mitad permite la adopción.
 
¿Sigue sospechando de la autenticidad de las firmas presentadas por el congresista Rosas?
Todos sabemos que es difícil recolectar firmas. Para inscribir un partido político se requiere medio millón y la gente tiene problemas. En poco tiempo consiguieron un millón y presentaron directamente 600 mil. Pero al final el número es irrelevante. No tiene efecto para el trámite de nuestro proyecto de ley.
 
¿Por qué?
Lo que sí es muy importante es la opinión jurídica del Ministerio de Justicia. Y este ha dicho que nuestro proyecto no colisiona con la Constitución, es jurídicamente viable y debe ser aprobado. Lo mismo ha sostenido la Defensoría del Pueblo, que vela por los derechos humanos. Las instituciones más importantes del Estado han dado su opinión favorable. Es mucho más importante que cualquier firma.
 
Lo que se pretende con firmas y opiniones es llegar a un referéndum.
En el Congreso no está establecido ese procedimiento. Ningún proyecto de ley se sujeta a referéndum. Este es para una iniciativa ciudadana que busca cambiar una ley. El congresista Rosas sabe que ese camino no existe, presentó las firmas como una demostración de que –según él– hay gente en contra.
 
Hay cuatro proyectos de ley en el Congreso: dos suyos, uno de Martha Chávez y otro de Julio Rosas. ¿En qué difieren?
El año pasado presenté un proyecto de patrimonio compartido que se asemeja al de Martha Chávez, de sociedad solidaria. Se otorgan algunos derechos a dos personas, gays o no, pero no se les concede el parentesco de primer grado, que sí está en el proyecto de unión civil.
 
¿No pensaba como hoy el año pasado?
Pensé que era el primer paso y además esa propuesta tenía menos flancos. Pero, como no avanzaba y viendo que países como Chile aprueban la unión para personas del mismo sexo, dije: vamos para adelante.
 
¿Puede llegar a un consenso con el proyecto de Martha Chávez?
En la medida en que los proyectos se acerquen, no lo descarto, porque en el Congreso consensuamos todos los días. Aún no sé cuál sería el punto medio, habrá que ver.
 
¿Cómo es esto de que en la unión civil serán familiares en primer grado personas que no son familia?
Cuando firmas tu contrato de matrimonio, te conviertes en familiar de primer grado. Ambos tienen derechos de herencia y participan de la sociedad de gananciales y otros derechos, como visitar a tu marido en el hospital, decidir si él no puede hacerlo; enterrarlo como mejor te parezca. Todos esos derechos que tú tienes yo no los tengo.
 
¿Usted es homosexual?
Sí, yo soy gay y estoy orgulloso de pertenecer a ese grupo de personas que son tan valiosas para el Perú.
 
¿Por qué no dijo que era gay antes y sí ahora?
Porque me parece que es el momento. Siempre he sido reacio a hablar de mi vida privada y menos de las cosas que hago en mi cama, me parece de mal gusto. Pero el momento es propicio para graficar los derechos que tienes tú y que yo no tengo. Muchos creen que estoy imposibilitado de ser un buen padre [ver recuadro], o que siendo gay no puedo servir a mi país. Sin embargo, lo he hecho durante 12 años. Es la ocasión para traer abajo esa imagen.
 
¿Hay un estereotipo de que los gays no pueden desempeñar cargos públicos y que, prácticamente, solo son peluqueros?
Sí claro. Pero hay de todo, los gays peluqueros hacen un extraordinario trabajo, gracias a ellos vemos a tanta mujer guapa y bien arreglada. Son muy valiosos. También hay gays que han sido ministros, los hay en el Congreso…
 
¿En este Congreso…?
Debe haber, es imposible que no los haya. Tenemos empresarios, abogados, médicos, arquitectos gays que sirven con ahínco a su país. Durante los cuatro años que fui ministro serví lo mejor que pude al país. Hasta mis adversarios reconocen que fue una gestión eficiente. Di vivienda a medio millón de peruanos. Tengo ocho años de congresista con una de las votaciones más altas…
 
¿Si se hubiera presentado como gay, habría sido igual?
Lo que quiero decir es que mi orientación sexual no tiene nada que ver con mi capacidad de ser un buen servidor público. El que uno sea o no gay no es un dato que se deba poner en su tarjeta de presentación. No es relevante. Hay buenas y malas personas entre los heterosexuales y los homosexuales. La orientación sexual no debe tomarse como un elemento de juicio de los servidores públicos o de los profesionales.
 
Pero es la primera vez que hace pública su homosexualidad…
Es la primera vez y será la última [ríe]. No voy a hacer especiales de televisión sobre el tema. Las personas no se valoran por ser gays o no. Esta será la última vez que hablaré sobre el tema. Es de mal gusto estar viendo con quién se acuestan heterosexuales u homosexuales o qué cosas hacen en la intimidad. 
 
¿Qué consecuencias tendrá en el Congreso el decir que es gay?
No lo sé, ni me preocupa, no es ilegal [ríe]. Algunos de mis colegas admiran a Egipto, Irán o Nigeria porque defienden a la familia. Alarmante. En esos lugares, a las mujeres no se les permite manejar y se violan sus derechos humanos.
 
¿Se siente realizado?
Yo vivo mi sexualidad y soy muy feliz siendo como soy. Yo no escogí ser gay, no es una opción…
 
¿Cree que se nace gay?
Sí, es algo que viene dado. Lo digo por experiencia. Créame, mi futuro como político sería mucho más amplio si pudiera escoger ser heterosexual. Por lo pronto, por lo que estoy diciendo, no voy a ser presidente de la República nunca, ja, ja. Mi carrera como político sería mucho más fácil siendo heterosexual…
 
¿Por qué?
En una sociedad conservadora como la peruana, es obvio que trae problemas ser gay. ¡Solo por presentar el proyecto de unión civil he recibido tres amenazas de muerte! Seguridad del Estado me ha duplicado la seguridad porque consideran que estoy en peligro. Si yo pudiera elegir, es obvio que no voy a meterme en problemas pudiendo no hacerlo. Sí puedo escoger reprimir mi sexualidad y ser infeliz…
 
Estar en el clóset…
O vivir mi sexualidad abiertamente y ser feliz. Escogí lo segundo. No me oculto, tengo una relación de pareja. No es funcionario público, ni lo desea. Trabaja en una empresa privada que no es proveedora del Estado. No hay Helios ni concesiones mineras [ríe]. No consideré pertinente hablar de ello. Ahora es la primera vez que lo hago y será la última.
 
Usted tuvo una vida heterosexual, tuvo hijos, cómo…
Mire, eso ya es parte de mi vida privada, de la cual no voy a hablar porque hay otras personas involucradas. Mis hijos me aceptan como soy.
 
¿Le fue difícil asumirse gay?
A cualquiera le es difícil. Cuando eres niño y empiezas a crecer, de pronto te das cuenta de que eres distinto a los heterosexuales. Tratas de encajar con el resto, nadie quiere ser disfuncional con la sociedad. Te esfuerzas por estar dentro de lo que los demás están, hasta que te das cuenta de que eres distinto. Ahí es donde te planteas tu opción. Una es vivir de acuerdo a la sociedad y reprimirte. Es una opción que no juzgo, es tu decisión. Es más, la Iglesia Católica dice que si eres gay puedes entrar al reino de los cielos, solamente tienes que reprimir tu vida sexual. La otra es reconocerte y aceptarte como eres, es un proceso difícil –uno sufre mucho–, y ser feliz.
 
¿Por qué se sufre, la sociedad es cruel?
Sí. Y aceptarte distinto es difícil. El índice de suicidios de adolescentes gays es cinco veces más que el de los heterosexuales. Sería diferente si la sociedad te dijera que no hay problema con ser gay, que tienes derechos. La gente religiosa se rasga las vestiduras por la vida de un embrión y qué del adolescente que se suicida porque las iglesias le dicen que tiene el diablo adentro y sus padres le dicen que hubieran preferido que fuera drogadicto pero no maricón. ¿Eso es amar al prójimo? Mucha gente no se da cuenta del daño que hacen con paneles en las calles de Lima donde está escrito: “Dios dice que si dos varones se acuestan eso es abominación”.
 
¡Quién ha puesto eso!
Las iglesias evangélicas. Son paneles francamente insultantes. Yo he sido católico y estudié que es una religión que prioriza el amor, nunca palabras como abominación o adjetivos en contra de ninguna minoría. Jesucristo acogió a una prostituta y le tuvo cariño. Esa es la religión cristiana, no poner paneles en Lima incitando el odio.
 
¿Hará algo para que los saquen?
No tomaré una acción legal, es mejor que a las buenas entiendan que han cometido un error. Es como si pusiera un cartel: los negros, los blancos, los cholos, los musulmanes, son una abominación. No está permitido. La opción sexual no descalifica ni califica a las personas. Todos somos iguales.
 
¿No hay conflicto de intereses?
La Comisión de Ética señala que si lo hubiese, uno debe transparentar el hecho. Nada más claro que esta entrevista. Esto no es para enriquecerme, es un tema de derechos humanos.

Le critican que su proyecto de ley afecta a la familia, reconocida en la Constitución.
El Ministerio de Justicia es claro y yo no soy del Gobierno. La Constitución no dice que la familia está compuesta por hombre y mujer. ¿Acaso el proyecto provocará miles de divorcios? No vamos a destruir la familia, al contrario, nuestra propuesta es pro familia. ¿Por qué cuando tú te enamoras tienes derechos y yo no? ¿ Acaso tu amor es distinto al mío? Eso es discriminación.

¿Qué pasa con la herencia y cuando te divorcias?
Exactamente igual que con un matrimonio heterosexual. Cuando eres pariente de primer grado, la ley establece que te corresponde a ti, a los hijos. Quienes se oponen es por prejuicio religioso. ¿En qué te afecta que yo me una con mi pareja? El proyecto es un tratado de derechos humanos.

¿El cardenal Cipriani afirma que es un matrimonio?
No. El matrimonio es para personas heterosexuales y puedes adoptar, acá no. Tu pareja se llama compañero (a) civil. Él no responde con ideas, sino con ataques personales. Eso lo pinta de cuerpo entero. Estoy seguro de que es homofóbico. Él debe ser más tolerante. Hay líderes de la iglesia evangélica que están de acuerdo con el proyecto.

Preguntamos a Álex y a Paul cómo tomaron la opción sexual de su padre.

Álex: A mí no me afecta en nada. No lo juzgo, me parece normal.

Paul: Tampoco me afecta.

¿Sus amigos los critican?
Álex: No. Al contrario, admiran las cosas que hizo y lo que está haciendo como congresista. No les interesa su opción.

Paul: De mi círculo, no hay ningún problema, no se hacen paltas. Al contrario, lo felicitan.

La gran crítica es que el proyecto de unión civil destruye la familia.
Álex: He escuchado ese argumento. Pero hay hogares rotos con padres heterosexuales. No hay relación con la opción sexual.

Paul: Según me explica mi papá, el proyecto trata de restablecer derechos a una minoría. Y el tema de derechos es imperativo para todos. No hay referéndum que valga.

Les afectó cuando se los contó.
Álex: A mí no. Nos lo contó cuando teníamos más de 20 años, mejor que nos los dijera a los 13, 14 años. No soy político, pero me sorprende que algunos quieran imponer sus reglas. No hay tolerancia.

Paul: Tampoco, yo tenía mis sospechas antes. Era algo importante para él. Yo le dije: no te preocupes, te apoyo. Él no critica lo que hago y yo tampoco. Nos respetamos.

¿Congresista Bruce, el Congreso es homofóbico?
Debe haber algunos. Esto se vota a inicios de junio en la Comisión de Justicia. Estamos casi empatados. Pero cada vez que se pronuncia un congresista lo hace a favor. La votación no es holgada, pero soy optimista. Algunos fujimoristas están en contra, pero no todos. Las bancadas a favor son Concertación Parlamentaria, Acción Popular-Frente Amplio. Están divididos Fuerza Popular y el nacionalismo. Solidaridad Nacional aún no toma una decisión. El PPC parece que está en contra.

¿Le sorprende el silencio del Ejecutivo?
Principalmente, porque es el proyecto que más se ha discutido y porque es un tema tan importante. Le diría al presidente que esto es inclusión y que el movimiento de homosexuales y lesbianas lo apoyó activamente cuando él fue candidato.

¿Y el de la primera dama?
Puede opinar como presidenta del nacionalismo [ríe]. Creo que ella está a favor del proyecto.