Los albores de la mañana del 15 de setiembre del 2008 fueron testigos de un anuncio que marcaría la historia financiera mundial: el colapso de Lehman Brothers. La caída del cuarto banco de inversión de Estados Unidos repercutió en los sistemas financieros de todo el mundo, y agudizó una crisis largamente anunciada.
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Hasta ese día Lehman Brothers era uno de los mayores bancos de inversión del mundo, pese a las pérdidas de US$3.927 millones que había anunciado antes de sucumbir a la crisis financiera. Además mantenía calificaciones positivas en Standard & Poor's y la agencia Moody's.
“Nadie lo esperaba.Todos esperaban que la Reserva Federal los rescatara como lo hizo con Bear Stearns & Co., previamente. Pero, no sabían que Goldman Sachs entraría en juego y mataría ese trato”, indica Sylvain R. Raynes, fundador de R & R Consulting.
En conversación con El Comercio, señala que la quiebra del banco generó un efecto en cadena, ya que todos los mercados financieros fueron interrumpidos, especialmente el mercado de papeles comerciales donde las empresas emiten deudas a corto plazo. “Lehman era una importante firma de Wall Street, con amplios clientes, aquí y en el extranjero”, explica.
UN FINAL ANUNCIADOEn el 2002 el ex presidente George Bush manifestaba que el ser dueño de una vivienda era “parte integral del sueño americano'“.Bajo esa consigna propondría un enérgico plan para aumentar la oferta de viviendas económica, entre los que se incluiría facilitar el financiamiento hipotecaria a personas de escasos recursos.
“Una vez que las puertas de la inundación de crédito se abrieron desde arriba, la regulación se volvió laxa. Después de eso, fue demasiado tarde salvar al país”, anota Raynes. En efecto, con el paso del tiempo el número de préstamos subprime o “hipotecas basura” creció rápidamente, teniendo su mayor auge entre el 2004 y el 2006.
Paralelamente, el número de hipotecas de elevado riesgos que eran revendidas por bancos comerciales a bancos de inversión—lo que masifico el uso de los famosos CDO (Collateral Debt Obligation)— se fue elevando.
“Un grupo de hipotecas se juntaban en un “empaquetado” que podía contener alrededor de 10 mil hipotecas; este producto financiero, cuyo riesgo era imposible de descifrar debido a que tenía hipotecas buenas y malas, era vendido de los bancos comerciales a los bancos de inversión, los que a su vez lo vendían al mundo a través de la bolsa de valores de Nueva York”, explica el economista Carlos Parodi.
Pero no fue hasta el verano del 2006 que la crisis empezó a hacerse evidente, cuando el precio de la viviendas, que no había dejado de subir en 10 años, empezó a derrumbarse tras alcanzar un valor récord en agosto de ese año. Según datos de la FED, ese mes el precio alcanzo los US$317.300.
“Al colapsar la burbuja, las casas perdían valor y los clientes dejaron de pagar. Imagínate que debes al banco 100 y por el colapso de la burbuja tu casa ahora está valorizada en 60; lo racional es no pagar. Así se cayó el sistema”, afirma Parodi.
La caída de precios de viviendas también provocó que el valor de las hipotecas y de los paquetes hipotecarios se redujeran. Lo que a su vez provocó que firmas como Citibank, JP Morgan Chase y Deutsche Bank se retiraran del mercado subprime. Dando luces de una crisis que sería calificada como la peor de la historia, o incluso, como diría Harvey Miller, de la firma Weil, Gotshal & Manges, como un “apocalipsis” que encontró su máxima expresión en la caída de Lehman Brothers.
EL DATODe acuerdo al Banco Central de Reserva, el 90% de las hipotecas subprime generaron títulos AAA.
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