¿Verdad, media verdad o mentira? En esta sección analizamos el grado de veracidad de las propuestas y aseveraciones de los candidatos que aspiran a ocupar el sillón presidencial. Desde Internet gratuito para todo el mundo hasta exorbitantes sumas para inversión en seguridad ciudadana, las múltiples y entusiastas promesas de campaña recién comienzan.
“Hoy, el sueldo mínimo, que es más o menos S/.750, eso
es US$250. Multiplicado por 12, son US$3.000 [al año], y el ingreso per cápita del Perú es US$8.000”.
Pedro Pablo Kuczynski, 25/11/15
El candidato de Peruanos por el Cambio ha hecho del aumento de la remuneración mínima vital (RMV) un tema central de su campaña. Sin embargo, las cifras que maneja no son del todo exactas.
Como bien corrigió el entrevistador frente al que hizo estas declaraciones, el salario anual formal en el Perú está formado en realidad por 15 pagos ‘mensuales’ (12 de cada mes, 2 gratificaciones y una CTS). Esto hace que el ingreso anual, expresado en dólares, sea más cercano a US$3.500. Con la propuesta de PPK para incrementar la RMV en S/.100, este subiría US$3.850 al año.
Además, el ingreso per cápita del Perú expresado en dólares corrientes, según el BID, el Banco Mundial y el FMI, es de US$6.400; no US$8.000. Ello llevaría a que la RMV propuesta por el señor Kuczynski sea equivalente al 60% del ingreso promedio anual por persona, diez puntos porcentuales por encima del máximo recomendado por expertos internacionales. Cuando el salario mínimo es muy cercano a la productividad promedio de los trabajadores, como en el caso del Perú, la informalidad aumenta.
“No hay ninguna razón para que los precios de la gasolina y electricidad sigan altos. Esto no es justo y en mi gobierno se cambiarán a sus justos niveles”.
Pedro Pablo Kuczynski: (15/12/15)
Así como el actual mandatario en su momento, el candidato de Peruanos por el Kambio tiene en la mira el precio de los combustibles. Según cifras del BCRP, dice PPK, se debe poder bajar de inmediato el costo de la gasolina en 15% o 20%, pues no hay motivo para que este siga alto a pesar de que los precios mundiales del petróleo han caído.
En realidad, sí hay motivos. El primero es que el precio del dólar expresado en soles ha subido considerablemente en el último año, y el petróleo se transa en dólares. El segundo es que el precio del crudo es solo uno de los costos de poner gasolina en los automóviles de los usuarios. Los procesos químicos adicionales, los gastos de traslado y los márgenes de ganancia en cada parte de la cadena, entre otros, explican también el precio del combustible final.
Finalmente, no es menor considerar que el precio de los combustibles –como cualquier precio– se determina en base a la oferta y demanda. Si el ex primer ministro especula que hay una concertación de precios que impide que los usuarios adquieran gasolina más barata, debería denunciarla. De lo contrario, no queda claro cómo se podrían alcanzar ni cuáles serían los “precios justos” a los que hace referencia.
Objetivo: “Generar 3 millones de puestos de trabajo en 5 años, impulsando la inversión pública y la inversión privada”.
Pedro Pablo Kuczynski, Plan de Emergencia
PPK propuso generar 300.000 empleos al año en el sector formal y similar cantidad en el sector informal. La primera pregunta al respecto es si resulta posible alcanzar esta cantidad. Dada la relación entre crecimiento del PBI y empleo, una optimista expansión del producto bruto de 5% llevaría por sí sola a la creación de casi medio millón de nuevos puestos de trabajo por año.
Si se toman en cuenta los cinco años de gobierno, el número total es cercano a la meta de 3 millones de nuevos empleos sin necesidad de políticas públicas adicionales para promover el trabajo. La segunda pregunta es si la meta será suficiente. Lo cierto es que la población económicamente activa (PEA), conformada por los adecuadamente empleados, subempleados y desempleados que buscan trabajo, se compone en el Perú de aproximadamente 16,5 millones de personas y crece a razón de 2% al año en promedio.
Es decir, solo el crecimiento natural de la población demandaría los primeros 300.000 puestos de trabajo formales prometidos por año. El resto continuaría en la informalidad. Con esta propuesta, factible pero relativamente poco ambiciosa, la tasa de informalidad se mantendría estable.