¿La educación peruana es un fraude? Imaginemos que, en los últimos diez años, lo que invierto en el colegio de mis hijos se ha duplicado, pero, lejos de mejorar, ahora ellos y todos sus compañeros no entienden lo que leen ni logran resolver los problemas matemáticos más sencillos. ¿No pensaríamos que ese colegio nos ha estafado? Eso es exactamente lo que le ha pasado al país. Los estudiantes peruanos han retrocedido una década en aprendizajes fundamentales como lectura y matemática, según la prueba PISA 2025, pese a que el presupuesto en educación se ha duplicado en los últimos diez años. Si hoy el Estado gasta más en este servicio básico, ¿por qué los resultados son tan pobres?
De los más de S/ 51.000 millones que maneja Educación este año, casi el 70% se va en planillas y obligaciones sociales. Para infraestructura, mobiliario y equipamiento digital apenas queda una fracción. El sueldo docente promedio subió más de 121% en la última década, pero la evaluación de desempeño que debía acompañar ese aumento se fue diluyendo hasta casi desaparecer. Está muy bien que los profesores ganen más, pero se pagó más por lo mismo. A nadie le importó si se enseñaba mejor.
Mientras tanto, las aulas donde estudian los chicos son deplorables. Tres de cada diez están en riesgo de colapso y uno de cada cinco alumnos estudia en un local que requiere demolición. En el campo, la proporción de colegios con agua, saneamiento y electricidad incluso retrocedió. ¿Pueden creerlo? Ni siquiera la comida que reciben está garantizada. El programa Qali Warma, creado para que los niños más pobres vayan bien alimentados a clases, terminó envuelto en un esquema de sobornos que permitió distribuir conservas podridas y hasta carne de caballo disfrazada de res. El mismo Estado que no logra enseñar a leer tampoco logró garantizar que un niño coma en condiciones dignas.
A esto se suma una clase política que trata la educación como moneda de cambio y a los estudiantes como el daño colateral. El Perú ha tenido 20 ministros de Educación en 10 años. ¿Qué política seria se puede implementar con ese nivel de rotación?
El gobierno de Castillo, paradójicamente encabezado por un profesor rural, dejó una marca particularmente dañina: en año y medio nombró tres ministros de Educación, uno de ellos censurado por el Congreso en medio de cuestionamientos serios. La reforma magisterial, que venía avanzando desde 2015, empezó a desmantelarse justamente entonces. Lejos de resolver las carencias que enfrentan los estudiantes, concentró todos sus esfuerzos en favorecer a su sindicato y a profesores incapaces que debieron quedar fuera de la carrera pública magisterial. Las consecuencias son brutales y las vamos a pagar por generaciones. Cerca del 60% de los adolescentes que hoy salen de nuestras aulas sin saber leer bien ni resolver una simple ecuación entrará directo a trabajar; muchos lo harán en la informalidad porque ni siquiera llegarán a la universidad. No estamos formando una generación menos productiva: estamos fabricando, con plata de todos, mano de obra barata y sin futuro.
La educación peruana es un fraude con claros responsables: ministros de paso, congresistas que legislaron para sus gremios y funcionarios que cobraron coimas mientras escolares se intoxicaban. Y es un fraude porque quienes debían cuidar la plata la usaron para todo menos para que un niño aprenda a leer.
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