Tenemos que comentar una decisión por demás extraordinaria del Gobierno Inglés sobre el permiso oficial para entregarse a las modernas contorsiones del charleston. La noticia no es sensacional en lo que se refiere a la prohibición de ciertas danzas. En tales casos, el motivo invocado siempre había sido la moral y buenas costumbres. Pero esta vez el gobierno encuentra que los bailarines se propinan con frecuencia fuertes golpes de consecuencias dolorosas. La medida por inglesa que sea parece absurda. Si se propinan taconazos, es por la falta de competencia en el arte de la danza.
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