La urna en el escenario

“La política, medida en chillidos y no en argumentos, guiada por el algoritmo, exhibe así las opciones ante los nuevos responsables de elegir parlamentarios, diputados, senadores”.

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La ilusión de un país es la obtención de la prosperidad de sus pobladores. En el caso del Perú, donde los ciudadanos valoran la democracia y la libertad de decisión individual, la víspera del ejercicio que más representa estos principios parece dibujar un camino difuso, marcado por la incertidumbre y tonos de colores neón.

Las elecciones generales del 2026 se encuentran a tres meses. La cercanía temporal resulta agobiante ante la búsqueda de la casilla adecuada que marcar. Son más de 30 partidos políticos –señala el JNE– aspirantes al poder. A la lista de candidatos a la presidencia se suman biografías enrevesadas; aproximadamente 3.500 páginas, en conjunto, de planes de gobierno por leer, analizar y comparar.

¿Qué tiempo dispone para entender cabalmente estos folios el licenciado u obrero exhausto, el comerciante trasnochado a fin de conservar su sustento de vida? Los jóvenes, se dice, conservan el vigor. ¿Bastará resumir todo con IA?

Según el Reniec, 298.310 pobladores se agregaron al padrón electoral, se trata de adolescentes que cumplen la mayoría de edad hasta el 12 de abril del presente año, 2026, y que asistirán a las urnas por primera vez.

Calificados como la generación de la “inmediatez” o “de los pulgares” –condición beneficiosa para quienes plagan las calles con eslóganes–, presentan mayor vulnerabilidad al sentido de fraternidad construido a base del espectáculo mediático: un baile viral, colaboraciones con ‘streamers’, oraciones inconclusas y oportunos adoradores del folclor que cambian el saco por el poncho… Y miles de ‘followers’.

La política, medida en chillidos y no en argumentos, guiada por el algoritmo, exhibe así las opciones ante los nuevos responsables de elegir parlamentarios, diputados, senadores. ¿Está realmente instruida la juventud?

No es propicio esperar, en la indiferencia, a las llamas del incendio. El ciudadano tiene derecho a confundirse, pero también posee la posibilidad de remediar la inquietud nociva.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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