Las extensiones y otros recursos para resaltar la mirada, como el lifting de pestañas, el delineador y el maquillaje, forman parte de las rutinas de belleza de muchas mujeres jóvenes en Perú. Sin embargo, el contacto repetido de adhesivos, pigmentos y cosméticos con los párpados puede causar picazón, enrojecimiento, sequedad, inflamación o infecciones. Estas molestias pueden aparecer incluso cuando los productos forman parte de una rutina habitual y parecen inofensivos. No obstante, conocer los verdaderos riesgos permite tomar medidas antes de que un problema ocular avance y afecte la comodidad o la visión, especialmente cuando estas prácticas se realizan sin supervisión especializada. Descubre qué efectos peligrosos pueden aparecer, qué hábitos conviene evitar y cuándo es necesario consultar con un oftalmólogo.
Las extensiones permanecen adheridas durante varias semanas mediante productos colocados cerca del borde palpebral. Si el adhesivo causa irritación o contiene componentes agresivos, pueden surgir complicaciones oculares. Investigaciones citadas por la revista médica Cornea señalan que más del 73% de los pacientes con problemas relacionados con extensiones presenta blefaritis o queratoconjuntivitis.
La blefaritis consiste en una inflamación del borde de los párpados y puede manifestarse con ardor, picazón, ojos rojos y pequeñas costras. La queratoconjuntivitis afecta córnea y conjuntiva, causando sensibilidad y malestar. Por ello, antes de un procedimiento conviene preguntar qué productos se utilizarán y evitar aquellos cuya procedencia no sea confiable.
El ojo cuenta con una película lagrimal que ayuda a mantener la superficie ocular lubricada y protegida. Su capa exterior contiene lípidos que reducen la evaporación de las lágrimas, pero algunos componentes presentes en cosméticos, adhesivos y pigmentos pueden alterar esta protección, según explica la oftalmóloga Gabriela Quezada, asesora de Laboratorios Lansier. Cuando esta barrera pierde estabilidad, las lágrimas pueden evaporarse con mayor rapidez y dejar los ojos más expuestos al roce, la irritación y las bacterias.
Un hábito que puede favorecer este problema es colocar delineador directamente sobre la línea de agua interna, debido a que esta zona está cerca de glándulas que aportan componentes grasos a la película lagrimal. Cubrirlas de manera constante puede obstruirlas y afectar la calidad de la lágrima. Por ello, se recomienda evitar este tipo de delineado, especialmente si ya existen síntomas de sequedad o irritación.
El dolor ocular, la secreción, el enrojecimiento intenso, la sensibilidad marcada a la luz, la visión borrosa o las molestias que persisten requieren una evaluación médica. No se recomienda ocultar los síntomas aplicando más maquillaje ni utilizar gotas o medicamentos por cuenta propia. Un oftalmólogo podrá determinar la causa del problema y establecer el tratamiento adecuado, según informa Infobae.
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