“Estos candidatos cantan feo”, por Pedro Ortiz Bisso

El equipo #Notepases de El Comercio asumió el reto y, con las elecciones municipales en la mira, ha hecho ‘cantar’ a los principales postulantes a la Alcaldía de Lima

(Foto: El Comercio)

Por: Pedro Ortiz Bisso

Es difícil no emocionarse al ver, y escuchar, a Paul McCartney cantar “Penny Lane” con James Corden al volante. Provoca cantar, reír, por ahí hasta resbala una lágrima mientras sentimos que, pese a la podredumbre que nos tiene de las solapas todos los días, aún hay espacio para una sonrisa.

Al momento de escribir estas líneas, casi 32 millones de personas han visto el “Carpool Karaoke” del ex Beatle en You Tube. La secuencia del programa “The Late Late Show with James Corden” ha recibido a estrellas como Adele, Steve Wonder, Elton John y hasta un inimaginable trío cantor: George Clooney, Julia Roberts y Gwen Stefani.

Adaptar este exitoso formato a otras experiencias resultaba sumamente tentador. El equipo #Notepases de El Comercio asumió el reto y, con las elecciones municipales en la mira, ha hecho ‘cantar’ a los principales postulantes a la Alcaldía de Lima. El compromiso que se les impuso fue, timón en mano, atravesar el infierno de las calles capitalinas mientras entonaban sus principales propuestas.

Renzo Reggiardo, Humberto Lay, Daniel Urresti y Juan Carlos Zurek han sido los primeros en aceptar el desafío. Lamentablemente, lo visto y escuchado hasta ahora no entusiasma. Al contrario, da escalofríos. Han sobrado las desafinaciones, los cantos lastimeros y los coritos conocidos. Ha habido escasez de buena letra.

Uno de los participantes llegó una hora tarde a la cita, víctima del caos que estrangula al distrito del que hasta hace poco fue alcalde (Zurek); otro manejó el auto con el brevete vencido (Urresti); el siguiente cometió una infracción grave al conducir sin poner las manos sobre el volante (Reggiardo); y el señor Lay reconoció que no subía a una unidad de transporte público desde su época de colegial.

Luego fue un concierto de generalidades y buenas intenciones con algunas sorprendentes coincidencias como la red de teleféricos, la nueva vedette de la campaña, aunque sin precisiones sobre ubicación, demanda real y financiamiento.

Quien compró casi todos los boletos de las propuestas demagógicas fue el señor Zurek, impulsor del retiro de los inspectores municipales –pese a que son los encargados de fiscalizar a los transportistas– y la formalización de los peligrosísimos taxis colectivos.

En menos de un mes –sí, el 7 de octubre– debemos elegir alcaldes y gobernadores. El Mundial, primero, y la crisis del sistema de justicia, luego, han hecho de esta campaña la menos interesante que se recuerde en años. Y lo que ofrecen los principales candidatos no ayuda a avivarla, ni siquiera por los disparates que proponen.
Después de las desafinaciones del mejor alcalde de la historia y las canciones tristes de Villarán, Lima necesitaba cambiar de disco. Parece que no será así. Seguiremos con el disco rayado de siempre. 

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