Hay creencias que pueden llegar a ser perjudiciales. Una de ellas es que si la mascota quiere comer pasto durante los paseos, se le deje porque se está purgando. Otros dicen que es para compensar la falta de nutrientes en la dieta del perro o gato o simplemente por placer, aburrimiento o por algún problema digestivo.
Si bien comer pasto los induce al vómito y quizá los alivie temporalmente del malestar, los veterinarios no recomiendan dejar que lo hagan. La razón es que el pasto ingerido puede causar irritación a nivel digestivo y agravar alguna dolencia que el perro esté padeciendo.
Además, hay que tener en cuenta que los perros que comen pasto de parques están expuestos a envenenarse, pues el espacio podría haber sido fumigado con productos químicos o algún raticida. A ello sumarle que el césped de jardines públicos puede albergar huevecillos de varios parásitos y, al ser consumido, ingresarán al organismo de la mascota.
Los parques son lugares de contagio de enfermedades, incluso hasta mortales, si el perro no ha sido vacunado o no está con sus dosis al día. Por ejemplo, podría contraer parvovirus, distemper y leptospira. Por eso no descuides sus desparasitaciones y respeta su cronograma de vacunación y de refuerzos.
Así que ya sabes, no dejes que tu engreído coma pasto y si lo hace corrígelo con un rotundo y enérgico “no”. Si la conducta es reiterativa o tienes dudas, llévelo donde su veterinario para que lo evalúe y determine el tratamiento correcto para aliviar su malestar.
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