Los objetivos de pérdida de peso pueden significar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Estos deben ser realistas y bien planificados, pues logran mantenerte enfocado y motivado. Te marcan un plan para el cambio a medida que haces la transición a un estilo de vida más saludable.
Pero no todas las metas de pérdida de peso son útiles. Los objetivos poco realistas y demasiado agresivos pueden socavar tus esfuerzos.
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A continuación te presentamos consejos de los expertos de Mayo Clinic para crear objetivos que te ayuden a bajar de peso y a mejorar tu salud en general.
Las metas para bajar de peso pueden centrarse en los resultados o en el proceso. Una meta de resultado es aquella que se centra en lo que esperas lograr al final, podría ser bajar cierta cantidad de peso. Si bien esta meta puede darte un objetivo, no dice nada sobre cómo la alcanzarás.
Una meta de proceso es un paso necesario para lograr un resultado deseado. Por ejemplo, una meta de proceso podría ser comer cinco porciones de frutas o verduras por día, caminar 30 minutos al día o beber agua en cada comida. Las metas del proceso pueden ser particularmente útiles para bajar de peso porque te enfocas en cambiar comportamientos y hábitos que son necesarios para perder kilos.
Una buena estrategia para establecer objetivos es seguir la siguiente lista de verificación. Asegúrate de que tus objetivos de pérdida de peso, ya sean objetivos para el proceso u objetivos de resultado, cumplan con los siguientes criterios:
Las metas a largo plazo te ayudan a concentrarte en el panorama general. Pueden cambiar tu forma de pensar de simplemente estar a dieta a hacer cambios en tu estilo de vida. Pero las metas a largo plazo pueden parecer demasiado difíciles o demasiado lejanas. Puedes beneficiarte de dividir una meta a largo plazo en una serie de metas más pequeñas y a corto plazo.
Si tu meta final es perder 7 kilogramos en 3 meses, puedes dividirla en metas separadas para cada mes, tal vez 3 kilogramos para el primer mes y 2 kilogramos para cada uno de los últimos 2 meses porque la pérdida temprana de peso con frecuencia es más rápida. Un ejemplo de una meta de proceso podría ser caminar 30 minutos al día. Si actualmente no caminas en forma regular, es posible que debas caminar 15 minutos al día durante 2 semanas y luego agregar 5 minutos a tu caminata cada semana.
Los contratiempos son una parte natural del cambio de comportamiento. Todas las personas que hacen cambios exitosos en su vida han tenido contratiempos. Es mejor considerar que se van a presentar y desarrollar un plan para lidiar con ellos. Identificar posibles obstáculos, por ejemplo, una gran comida navideña o una fiesta en la oficina, e intercambiar ideas sobre estrategias específicas para superarlos, puede ayudarte a mantener el rumbo o a retomar el rumbo.
Debes estar dispuesto a cambiar tus objetivos a medida que avanzas en el plan para adelgazar. Si empezaste poco a poco y tuviste buenos resultados, quizás ya estés listo para desafíos más grandes. O bien, es probable que necesites modificar los objetivos para que se adapten mejor a tu nuevo estilo de vida.
Fuente: Mayo Clinic
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