Ricardo Sumalavia: instrucciones para regresar a casa

El escritor presenta "No somos nosotros", bitácora de un extranjero que regresa al Perú tras diez años en Francia

Ricardo Sumalavia: instrucciones para regresar a casa

Ricardo Sumalavia novela el regreso del autoexilio (Foto: Consuelo Vargas)

Enrique Planas

¿Cuándo sentimos que debemos regresar a casa? Ricardo Sumalavia recuerda una anécdota para responder. Cuando tenía poco más de cuatro años viviendo en Burdeos, el Instituto Cervantes invitó a la ciudad francesa a Alfredo Bryce. Esa noche, ningún funcionario de la institución española podía llevar al autor de “Tantas veces Pedro” a cenar, por lo que le pidieron que sirviera de anfitrión. De la larga conversación, Sumalavia recuerda especialmente una frase del colega: “Cuando pasas los cinco años en Burdeos, te conviertes en un quedado”, comentó Bryce jugando con las palabras. 

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La frase quedó bailando en su cabeza. Él quería quedarse, pero no ser un “quedado”. “No somos nosotros”, su más reciente libro, tiene que ver con esas idas y vueltas a lo largo de 10 años de ausencia. Es el cuaderno de bitácora de un extranjero militante. Sumalavia compara el acto de publicar este libro con el de quemar las naves: “He vuelto a Itaca sin Penélope”, afirma el escritor y coordinador del Centro de Estudios Orientales de la PUCP. 

— ¿“No somos nosotros” es un libro sobre muchas cosas, pero básicamente sobre la mirada del extranjero. ¿Cómo defines esa mirada?
Si bien es bastante subjetiva, esa mirada tuvo un fuerte influjo de lo que leía al escribir en Burdeos mi tesis sobre la crónica modernista. Y me topé con un maravilloso libro de Ventura García Calderón, “Impresiones parisinas”: era la mirada de un peruano criado desde niño en Francia, pero que destacaba dentro de toda la corriente modernista. Su mirada no es la mirada del turista. Es la de quien se fija en los detalles. Esas lecturas me nutrieron artísticamente. 

— Pero más allá de la influencia modernista, también está el carácter propio del limeño. 
Desde pequeño quise tener la experiencia del extranjero. Me pasó primero cuando viví dos años en Corea y luego diez años en Francia. Si bien me fui involucrando mucho en la vida francesa, curiosamente iba desarrollando un camino inverso. Mientras más me comprometía con esa sociedad, más me iba distinguiendo. Y de paso, la sociedad francesa me hacía recordar que yo no era francés y que jamás iba a llegar a serlo. 

— ¿Francia es un país que enfatiza esa diferencia?
Sí. He tenido muchas oportunidades en las que me lo han enrostrado muy fuerte. En la academia me han tratado muy bien y estoy agradecido. Pero así como un limeño tiene una mirada particular de Europa, ellos tienen una mirada muy paternalista de América Latina. Yo era el objeto de estudio para muchos de ellos. Me miraban como el cuy, el conejillo de indias. Eso, al principio te hace gracia, pero luego empieza a cansarte. 

— ¿De qué te empezaste a cansar?
De las cuestiones burocráticas, por ejemplo. Querer renovar una tarjeta de residencia aplicando a una ley que ellos llaman “De habilidades y talentos”. Cuando me presenté en la prefectura me dijeron que la literatura no contaba para esa ley. Solo las ciencias. Eso era frustrante. Vas al país de las letras y te dicen algo así por la ventanilla. De otro lado, las instituciones académicas te dicen que te apoyarán porque eres extranjero del tercer mundo. No por tu currículum. 

— El lector encontrará en tu libro diálogos con las “Prosas apátridas” de Ribeyro. 
De hecho, este libro se empezó a gestar teniendo como modelo la mirada de Ribeyro. Él tampoco era un ingenuo: conocía bien la obra de García Calderón y las crónicas y diarios de autores franceses. Pero claro, ¡quién quiere competir con las prosas apátridas! Ribeyro, como Chejov, es genial. Pero ya no podemos escribir como ellos. Si uno quiere escribir como Ribeyro, sería una parodia. No se puede caer en la ingenuidad. Por otro lado, me di cuenta de que el libro se fue gestando de tal modo que no solo tenía imágenes recurrentes, sino que también construía la historia de un retorno. El personaje soy y no soy yo. Son y no somos nosotros. De allí el título. 

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La presentación de la obra se celebrará en la librería Íbero de Larcomar, en Miraflores, el jueves 27 de abril a las 7:30 p.m.

 


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