Gisella López Lenci

Para algunos es un perseguido de los grandes poderes, para otros es un simple pirata informático sin escrúpulos. , el australiano de pelo blanco y fundador de WikiLeaks, es un personaje que ha dividido las aguas desde hace una década.

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de prácticamente ponerlo en bandeja de plata para su extradición a , donde le esperarían 175 años de cárcel, ha vuelto a poner la discusión en el tintero: ¿es Assange realmente una víctima?

Sin embargo, para el internacionalista Francisco Belaunde Matossian, no todo está dicho en el caso Assange: “Todavía no es 100% que sea extraditado porque falta una última instancia de la Corte Suprema en el Reino Unido. Una vez que ellos deciden, es el gobierno británico quien toma la última palabra, pero es probable que se manifiesten en el mismo sentido que la corte”.

Desde el 2010 WikiLeaks se volvió una palabra peligrosa para los gobiernos del mundo, especialmente para Estados Unidos, debido a la gran cantidad de documentos filtrados elaborados por sus embajadas y que pusieron al descubierto sus estrategias e intereses en diferentes países. Una de sus publicaciones más serias fue, sin duda, los llamados “Papeles de Afganistán” que dejaron al descubierto sus prácticas en la guerra en ese país, así como también en Iraq y en el centro de detención de Guantánamo.

En esta foto del 2012, Assange llega al Tribunal Superior de Londres.  EFE/Facundo Arrizabalaga SUECIA ASSANGE
En esta foto del 2012, Assange llega al Tribunal Superior de Londres. EFE/Facundo Arrizabalaga SUECIA ASSANGE
/ FACUNDO ARRIZABALAGA

Aunque las filtraciones revelaron operaciones clandestinas y torturas, también dejaron al descubierto las identidades de miles de informantes. Justamente, Estados Unidos lo quiere juzgar por 18 delitos de espionaje e intrusión informática.

¿Le conviene a la primera potencia tener un juicio mediático en su territorio con un personaje tan controvertido como Assange?

“En Estados Unidos podría recibir una pena de cárcel muy larga. Pero hay que recordar dos temas”, agrega Belaunde Matossian. “Primero, a Assange lo están enjuiciando por haber incitado y ayudado a ‘hackear’ a la exsoldado y analista de inteligencia Chelsea Manning, por haber contribuido a una operación ilegal como piratear el sistema norteamericano para ventilar sus secretos. Y lo segundo es más complicado porque tiene que ver con el derecho a la libertad de prensa, pues él se puso en contacto con los medios más importantes del mundo para que se publicaran documentos considerados secretos de Estado”.

Para el internacionalista, el segundo asunto es el más complejo pues derivará en una larga discusión sobre la libertad de expresión y podría llegar hasta la Corte Suprema estadounidense. Sin embargo, “el tribunal está ahora controlado por una mayoría conservadora y podría inclinar la balanza en contra suya”.

“Si procede la extradición, se va a generar un interesante debate judicial en el país”, considera.

Privado de libertad

Assange, ahora de 50 años, fue detenido inicialmente en el Reino Unido en el 2010 a instancias de Suecia por un caso de supuestos delitos sexuales, que luego fue desestimado. Al día de hoy, el australiano no ha sido condenado por ningún delito.

Primero estuvo bajo arresto domiciliario, pero luego se refugió en la embajada de Ecuador en Londres, donde permaneció bajo el ala protectora del gobierno de Rafael Correa desde el 2012. Pero en el 2019, el presidente Lenín Moreno decidió acabar con su estancia y fue llevado a prisión.

El 18 de agosto del 2014, el fundador de Wikileaks, Julian Assange, da una conferencia de prensa con el entonces ministro ecuatoriano de Exteriores, Ricardo Patiño, desde la embajada de Ecuador en Londres. EFE/John Stillwell
El 18 de agosto del 2014, el fundador de Wikileaks, Julian Assange, da una conferencia de prensa con el entonces ministro ecuatoriano de Exteriores, Ricardo Patiño, desde la embajada de Ecuador en Londres. EFE/John Stillwell
/ John Stillwell

Su largo encierro en la embajada ecuatoriana apagó su protagonismo mediático, pero en noviembre del 2016 WikiLeaks intervino en las elecciones estadounidenses, que terminó con el triunfo de Donald Trump, cuando reveló una serie de correos de la campaña de la demócrata Hillary Clinton, que habrían sido filtrados por Rusia.

Con el transcurrir del tiempo los grandes medios que publicaron sus filtraciones empezaron a quitarle el apoyo. Como señala la AFP, viejos amigos y colaboradores suyos le dieron la espalda y lo tildaban de “egocéntrico”, “obsesivo” y “paranoico”.

En mayo del 2017, Assange continuaba en la embajada ecuatoriana en Londres. En esta imagen, el australiano sale a saludar a sus simpatizantes. (AP Photo/Frank Augstein, File)
En mayo del 2017, Assange continuaba en la embajada ecuatoriana en Londres. En esta imagen, el australiano sale a saludar a sus simpatizantes. (AP Photo/Frank Augstein, File)
/ Frank Augstein

“El hombre que presume de desvelar los secretos del mundo, no soporta los suyos”, sentenció Andrew O’Hagan, a quien pidieron que escribiera una biografía de Assange y acabó por tirar la toalla.

Pero otros, como la periodista australiana Mary Kostakidis, que lo visitó en la legación ecuatoriana en el 2013 y en la cárcel londinense en el 2019, aseguran que es “todo lo contrario a un narcisista”. “Es un hombre con principios, muy determinado, muy comprometido con el proyecto”, aseguró hace dos años al diario “Sunday Morning Herald”.

“Todavía hay gente que lo apoya, pero se trata de un personaje controvertido que no se hacía problemas en divulgar datos que eran realmente privados. Incluso varios medios dejaron de publicar sus filtraciones. Además, en la embajada de Ecuador en Londres se portó pésimo y el gobierno de Lenín Moreno en su momento detalló cosas escabrosas”, señala Belaúnde Matossian.

Varias personas de su entorno han señalado que Assange podría sufrir del síndrome de Asperger, un tipo de autismo que afecta a las relaciones sociales.

Justamente, uno de los argumentos de la defensa era que el periodista podría cometer suicidio si es que es trasladado a Estados Unidos. Sin embargo, el Tribunal de Apelación de Londres dio la razón a Washington en su apelación, pese a que en un inicio había considerado este riesgo.

Antes de la pandemia, en enero del 2020, Assange deja la corte de Westminster, en Londres. REUTERS/Simon Dawson/File Photo
Antes de la pandemia, en enero del 2020, Assange deja la corte de Westminster, en Londres. REUTERS/Simon Dawson/File Photo
/ Simon Dawson

Un último intento

Entre tanto se resuelve la extradición, Assange seguirá en prisión preventiva en la cárcel de Belmarsh, en Londres.

Stella Moris, novia del periodista y madre de sus dos hijos menores, ya ha adelantado que recurrirán “lo antes posible” el “injusto” fallo.

“¿Cómo puede ser justo, cómo puede ser correcto, cómo puede ser posible, extraditar a Julian al país que intentó asesinarle?”, afirmó la abogada, referiéndose a una supuesta trama de la CIA -revelada en setiembre pasado- para secuestrar y matar a Julian Assange cuando estaba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

10 de diciembre del 2021: Stella Morris, novia de Julian Assange y madre de dos de sus hijos, conversa con la prensa tras conocer el fallo de la corte británica de permitir la extradición a Estados Unidos. REUTERS/Henry Nicholls
10 de diciembre del 2021: Stella Morris, novia de Julian Assange y madre de dos de sus hijos, conversa con la prensa tras conocer el fallo de la corte británica de permitir la extradición a Estados Unidos. REUTERS/Henry Nicholls
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La organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI) dijo por su parte que “no se puede confiar” en las garantías ofrecidas por EE. UU. y pidió que se retiren los cargos.

El exjuez español Baltasar Garzón, coordinador de la defensa internacional del activista, mostró a su vez su “más profundo desacuerdo” con el fallo del tribunal inglés y aseguró que “agotarán todos los recursos”.

Assange, con una larga barba, llega a la corte de Westminster el 11 de abril del 2019. REUTERS/Hannah McKay/File Photo
Assange, con una larga barba, llega a la corte de Westminster el 11 de abril del 2019. REUTERS/Hannah McKay/File Photo
/ Hannah Mckay

Durante el juicio del pasado octubre, el fiscal estadounidense James Lewis garantizó que de ser extraditado Assange no será sometido a medidas administrativas especiales, como tener vetadas las visitas o la correspondencia, ni ingresaría a una cárcel de máxima seguridad, como la ADX Florence en Colorado.

La justicia de Estados Unidos también ha prometido que recibirá tratamiento psicológico y que incluso, en caso de ser condenado, podría cumplir la pen en Australia, su país natal.

Sin embargo, para el abogado de Julian Assange, Edward Fitzgerald, “nada de esto impide” que su cliente sea puesto en un régimen especial de aislamiento o que, simplemente, los estadounidenses cambien de opinión con respecto a las medidas administrativas especiales.

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