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Tuve la suerte de ser parte de la delegación de InPerú, donde sector público y privado nos reunimos con inversionistas en Londres y Madrid para hablar sobre la sólida tesis del Perú y las oportunidades de inversión. Fue super motivador ver que hay personas apasionadas en ambos sectores que están haciendo una diferencia real por los peruanos con proyectos concretos. Una de las oportunidades que me llamó mucho la atención fue la de energías renovables no tradicionales.

Nuestro país cuenta con una de las matrices más limpias del mundo gracias a la hidroelectricidad (más del 50% de la generación), y tiene hoy la oportunidad de dar un salto hacia las energías renovables no tradicionales (solar y eólica) con impactos directos en competitividad, sostenibilidad e inclusión.

Las condiciones naturales del Perú son de clase mundial. El desierto entre Puno y la frontera con Chile combina radiación solar altísima con bajas temperaturas, ideal para proyectos solares eficientes. En paralelo, los vientos de las costas norte y sur ofrecen un potencial eólico excepcional. Esa riqueza ya se empieza a traducir en proyectos como Wayra en Marcona o Clemesí en Moquegua. Solo en 2024, la generación renovable creció 56 %, con un aumento de 32% en solar y 66% en eólica.

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La participación de estas fuentes en la matriz energética sigue siendo pequeña. Esto abre una oportunidad en un contexto en el que la demanda energética crecerá fuertemente: por un lado, la creciente necesidad de energía para desarrollar inteligencia artificial, por otro, la minería (principal motor de exportaciones) requerirá más energía limpia para responder a exigencias ambientales de los mercados globales, y, por último, el consumo per cápita de los hogares en el Perú es bajo en comparación con la región, lo que implica un amplio espacio para crecer.

Pero sabemos que existen retos significativos. Los procesos de permisos son lentos y generan incertidumbre, las nuevas regulaciones no se definen con claridad, y la infraestructura de transmisión y servicios complementarios avanza a un ritmo inferior al que requieren los proyectos.

La experiencia internacional muestra lecciones claras:

El Perú está, además, en una posición privilegiada frente a otros países: cuenta con abundantes fuentes de energía, un marco económico sólido y costos eléctricos competitivos en dólares. Para las empresas nacionales e internacionales, producir en el Perú con energía renovable significa ventajas de sostenibilidad y de costos frente a competidores globales.

Estamos ante una super oportunidad. El futuro energético del país puede ser renovable. La decisión está en nuestras manos.

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