Microplásticos: un gravísimo problema invisible

Un estudio realizado en costas de Hawái revela cómo las altas concentraciones de microplásticos impactan en la dieta de los peces.

Todo es cuestión de perspectiva. Cuando leemos que, según estimaciones de la , la cantidad de desperdicios plásticos que va a parar a los océanos cada minuto equivale a un camión de basura, pensamos en inmensos volúmenes de botellas, bolsas, tapas de wáter, frascos, recipientes de tecnopor y envolturas de todo tipo acumuladas como una entidad amorfa, amenazante a la vista. El problema más grave, sin embargo, es el que no se ve.

Los plásticos tardan cientos, hasta miles de años en degradarse. Pero en ese larguísimo y dilatado proceso, se desintegran a un nivel microscópico. Volvamos ahora al camión de basura inicial e imaginemos cuántos billones de partículas () entran en este y tendremos una idea mucho más clara y amenazante de la situación. Sobre todo si consideramos que existen criaturas no mucho más grandes que esas partículas (como larvas de peces) que terminan engullendo estos plásticos microscópicos y cómo estos a su vez son parte de la dieta de alguna otra criatura que muy probablemente sea la estrella en alguna cebichería que frecuentamos. Se entiende, a estas alturas, lo inconmensurablemente complicado y problemático que es el uso indiscriminado de plásticos.

La más reciente evidencia proviene de Hawái, en donde un grupo de científicos ha analizado el impacto de los microplásticos en la dieta de las larvas de distintos tipos de peces. Estos animalitos, que miden entre 1 y 2 milímetros, están confundiendo pedazos de microplásticos con el plancton, reporta un artículo en Wired. Los investigadores de la NOAA (el equivalente de la NASA para los océanos) analizaron distintos peces de la costa de Hawái, muy cerca de una gran ‘mancha’ de microplásticos, y hallaron que alrededor del 10 % tenía fragmentos de plásticos en su interior.

El problema con ingerir plásticos no solo radica en que no se pueden digerir y carecen de valor nutritivo alguno, sino que funcionan como medio de transporte para otros microorganismos que se adhieren muy bien a estos, como bacterias por ejemplo.




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