
No todas las amistades funcionan de la misma manera. Algunas personas disfrutan conversar y reunirse constantemente, mientras que otras necesitan pasar más tiempo solas y reservan sus encuentros para momentos de mayor conexión. Según la experta en amistad e investigadora de la conexión social Kasley Killam, estas diferencias pueden entenderse a través de cuatro estilos de amistad.
En una publicación de Instagram y durante su participación en The Mel Robbins Podcast, Killam, formada en Harvard, explicó que existen cuatro perfiles: la mariposa, la flor de muro, la luciérnaga y el siempreverde. Identificar estas características puede ayudar a entender mejor tanto nuestras propias preferencias como las de las personas con las que mantenemos una amistad.
La mariposa: siempre rodeada de gente
El primer estilo es la mariposa, asociada con las personas que disfrutan de una conexión social frecuente y casual. Killam lo explicó así: “Todos hemos oído hablar de la ‘mariposa social’. Las mariposas prosperan con una conexión frecuente y casual. Si piensas en una mariposa en la naturaleza, revolotea de flor en flor. Está polinizando las flores y bebiendo néctar. Una mariposa en un contexto social es alguien que se siente muy cómodo socializando con la gente... tiene facilidad para iniciar una conversación, hace que las personas se sientan cómodas y realmente disfruta de la conexión casual. Por eso son excelentes invitados y anfitriones de fiestas”.
El segundo perfil es la flor de muro, que representa a quienes prefieren relacionarse con menos frecuencia y de manera selectiva.
“Una flor de muro es alguien que disfruta de conexiones selectivas y poco frecuentes. Es alguien que, al igual que una flor de muro en la naturaleza, crece a lo largo de las paredes y florece en primavera, pero por lo demás permanece escondida. Una flor de muro en un contexto social es alguien que prefiere escuchar. Necesita algo de tiempo para entrar en confianza y sentirse cómodo con las personas. Pero presta mucha atención y suele ser muy buena para empatizar”, señaló Killam.

La luciérnaga: pocos encuentros, pero profundos
El tercer estilo es el de la luciérnaga. Se trata de personas que pueden disfrutar bastante de la soledad, pero que buscan conversaciones profundas cuando se encuentran con sus amigos o familiares.
Killam explicó: “Una luciérnaga es alguien que disfruta de una conexión poco frecuente, pero profunda. Es alguien a quien le encanta la soledad, pero cuando está con sus amigos y familiares, pasa directamente por encima de las conversaciones triviales y disfruta de esas conversaciones más profundas. Piensa en las luciérnagas en la naturaleza: brillan en sincronía con otras luciérnagas y luego desaparecen en el cielo nocturno. Es como una luciérnaga en una situación social, que cobra vida para esas conversaciones más profundas y después se desvanece y prefiere estar sola”.
El cuarto tipo es el siempreverde, relacionado con quienes mantienen numerosos vínculos profundos y una comunicación constante con sus personas cercanas.
“Al igual que un siempreverde en la naturaleza, permanece verde todo el año, siempre. Un siempreverde es alguien a quien le gustan muchas conexiones profundas. Es alguien que está constantemente en comunicación con sus amigos cercanos y familiares, y profundiza todo el tiempo. Realmente cobra vida con esas conversaciones profundas y está socializando constantemente”, afirmó la especialista.

¿Por qué puede ser útil conocer estos estilos?
Para Killam, identificar el propio estilo no significa encasillarse, sino obtener una herramienta para comprender las necesidades personales.
“Importa porque es útil para conocernos a nosotros mismos. Es comprendernos mejor. ¿Cuáles son tus preferencias? ¿Cuál es tu zona de confort? ¿En qué situaciones sociales te vas a sentir totalmente relajado y seguro? ¿Y cómo puedes crear más de esas situaciones y buscarlas?”, explicó.
La experta también considera que reconocer el estilo de los demás puede evitar conflictos innecesarios.
“Es muy fácil, por ejemplo, sentirse ofendido si no tenemos noticias de alguien todo el tiempo. O lo contrario: sentirse agotado cuando alguien se comunica más de lo que uno desea. Y, de hecho, puede que no sea algo personal. Puede ser simplemente un reflejo de cuál es su estilo. Algunas personas quieren salir todo el tiempo y otras no. Eso no es necesariamente algo que debamos tomar como algo personal”, sostuvo.
“Creo que tener estas conversaciones ayuda a normalizar [que] ¡todos somos diferentes! No hay uno de estos estilos que sea mejor que otro. Cada uno tiene cualidades fantásticas y cada uno tiene sus propios desafíos que necesita superar”, agregó.












