El cantante portugués Camané encabeza el cartel de la novena edición del Festival Fado Lima. Este 19 de noviembre, el Teatro Segura albergará un concierto imperdible. Pura Saudade.
― La crítica internacional te considera la gran voz del fado actual. ¿Eso implica alguna responsabilidad?
La crítica es importante, pero lo que cuenta son nuestras exigencias personales y nuestros objetivos; todo eso implica responsabilidad y voluntad de hacer más y mejor.
― ¿El fado es la manifestación musical de la tristeza?
Es la manifestación de todos los sentimientos, nuestra forma de expresar todo lo que nos ocurre y sentimos. El fado es la vida, y a veces es triste y otras no; no todo es tristeza en el fado.
― ¿Cómo definir una palabra como saudade? ¿Por qué crees que no existe una palabra en castellano para traducirla?
Es la forma portuguesa de expresar ese sentimiento. En otras lenguas existen palabras intraducibles; cada lengua tiene palabras y expresiones que solo se entienden plenamente en cada país. La saudade no se refiere solo al pasado, sino también al futuro y al hecho de echar de menos a alguien o algo.
― ¿Cómo determinaron los barrios marginales y portuarios de Lisboa el origen del fado?
Hay muchas teorías sobre el origen del fado, pero en realidad su origen sigue siendo desconocido. Aunque existen registros de la presencia del fado en los barrios marginales y en los puertos de Lisboa, el fado viene de todas partes y tuvo muchas influencias; somos nosotros, los músicos y artistas, quienes vamos transformando el género.
― ¿De qué manera pasó de ser una expresión de los sectores populares a convertirse en símbolo de todo un país?
Todas las clases sociales, con todas sus vivencias, hicieron que el fado se volviera transversal. En su origen nació aristocrático y al piano; después pasó a la calle y llegó la guitarra, y así se democratizó.
― ¿Hay algún género musical latinoamericano en el que encuentres puntos de conexión o semejanza con el fado?
La música es un reflejo cultural. A través de ritmos diferentes, la música se vuelve universal como expresión; toda música tiene puntos de conexión, y la música de América Latina no es una excepción. Es el caso del flamenco y del tango, expresiones que nacen en ciudades portuarias y que cantan el alma de un pueblo.
― Cuando te presentas en un país como Perú, que también posee un lado musical melancólico en su música andina, ¿cómo notas que el público conecta con la melancolía y el sentimiento de tu música?
Formas, expresiones y sonidos diferentes confluyen en la música como lenguaje universal. La música del Perú tiene un lado armónico que nos conduce a esa melancolía que se aproxima al fado, como también a otras músicas. Por esa razón, en el público peruano existe una identificación con el género del fado.
― ¿Existen actualmente intérpretes portuguesas que puedan ponerse en los zapatos de Amália Rodrigues?
Cada uno calza sus propios zapatos. Lo importante es que cada uno se sienta bien y realizado con lo que hace y presenta. Amália, como referencia, siempre es positiva; ahora bien, cada uno tiene su propio recorrido.
― ¿Cómo acompañan la guitarra portuguesa y la viola la voz del fadista?
Completan y complementan la voz con sus respuestas y su interacción musical. Cada uno tiene su papel: la guitarra tiene un papel central y dialoga musicalmente con el fadista con libertad melódica, mientras que la viola asegura la base armónica y rítmica.
― Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, ¿puede el fado renovarse y experimentar fusiones con géneros modernos o es mejor mantener su esencia tradicional?
El fado tiene que renovarse de dentro hacia fuera, manteniendo su tradición y su esencia. Todas las experiencias son válidas siempre que se conserve la esencia y el respeto por el género musical.
Lugar: Teatro Segura, Jr. Huancavelica 257, Lima.
Cuándo: 19 de noviembre. 8.pm.
Entradas: a la venta en Teleticket y la boletería del teatro.
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