"Mi padre, Cajahuaringa", por Micaela Cajahuaringa

A pocos días del fallecimiento de MilnerCajahuaringa,pintor peruano, un homenaje de su hija,Micaela Cajahuaringa, fotógrafa y cineasta.
Milner Cajahuaringa perteneció a la denominada Promoción de Oro de Bellas Artes, junto a Gerardo Chávez, Tilsa Tsuchiya, Enrique Galdos Rivas y otros

Por Micaela CajahuaringaEl cielo se iluminó en medio de la noche del último sábado de agosto. Las naves de Pariaqaqa se posaron en su jardín y, envuelto en un hermoso manto de colores andinos, se lo llevaron... Luego, debajo del manto se comenzaron a desplegar bellas alas que se elevaron y sobrevolaron las montañas y nevados más altos de Huarochirí. Vuela, Milner, vuela… Eres el señor de las montañas, eres Caxa Wari Inca.

     Así siento su partida y en este momento, después de recibir las condolencias de tantas personas relacionadas con mi padre, de diferentes épocas y entornos, comienzo a reparar en qué queda de él en mí. No solo su nombre, su imagen física, sino una hermosa y cuestionadora mirada del mundo andino, y no porque haya estudiado, sino porque era parte de ese mundo. Un aprecio y convivencia con el arte andino de manera constante que, a través de sus rutinas, acompañé durante mi infancia y adolescencia. Creo que, si me hice fotógrafa cineasta, ha sido exactamente por esto, un oficio de luz y color.

     Cuando asistía a sus inauguraciones en diversas galerías de Lima, siempre me decían: “Debes estar muy orgullosa de tu padre”. La primera vez me asusté, pues nunca había sentido orgullo. Tendría siete años y me preguntaba qué era eso y por qué debía sentirlo. Pintar era el trabajo de mi papá. Me parecía que sus cuadros eran bonitos porque tenían colores vibrantes, pero no sabía si eran buenos o malos; era lo que le veía hacer todos los días en casa o en su taller. No se cómo habría sido si hubiera sido médico —como inicialmente quiso—, o cocinero, o pescador. Al pasar los años, al madurar, aquel orgullo fue apareciendo y creciendo dentro de mí. Y hoy me siento totalmente orgullosa sabiendo que mi padre marca un hito dentro de la historia de la pintura peruana, y esa huella permanecerá para siempre en mí, en mi hermana y en sus tres nietas.​

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